La vida es lo que hacemos desde que nacemos hasta que morimos. Pero la vida de los demás, que es esencialmente igual, puede cambiar el transcurso de la tuya. Hay gente que aprovecha su tiempo para hacer grandes cosas muy complicadas y hay otras que simplemente la dejan pasar.

Tom Petty ni hacia cosas complicadas ni tampoco dejaba la vida pasar. Un cantautor es un ser extraño, un tertium genus que, sin embargo, consigue literalmente con cuatro acordes cambiar tu vida (o hacerla más interesante, que para el caso).

He dejado correr la emoción, tratando de seguirle la corriente, antes de ponerme a escribir este post sobre la muerte de Tom Petty. Ya han pasado varias semanas y tras la polvareda de obituarios apresurados, nos podemos preguntar juntos por la influencia de su música.

Realmente no sé cuándo fue la primera vez que escuché a TP. Sí sé cuando me cambió la vida porque desde entonces, como un filósofo a sus maestros, regreso a las fuentes que él dejó en Full moon fever, su disco de 1989. Recuerdo que lo compré en casete en Poole, Dorset, Inglaterra, junto con el de Del Amitri de ese año. No hay manera de esquivar mi relación con su música.

Me impresionaron las melodías, las guitarras acústicas y el elenco de grandes músicos a los que tantas veces había visto en el salón de mi casa, como George Harrison o Jeff Lynne o Roy Orbison.

Como muchos aficionados a los que he leído estos días, he lamentado profundamente que no visitara nunca nuestro país con su banda. Por eso, en 2012 decidí viajar a Ámsterdam para vernos, al menos una vez en nuestras vidas. Igual que con Eric Clapton. Aquí dejé una crónica de aquella espera.

Su fuerza reside en la sencillez de sus letras y de los acordes. Letras escasamente filosóficas o rebuscadas, pero certeras como las que tienes en la punta de a lengua. A veces, por manidas no resultaban menos oportunas para describirte. Por eso, cuando fui a Ámsterdam pensaba que Tom me conocía. Quién no ha deseado aprender a volar, o se ha juramentado que no se arredrará (que se lo pregunten a las campañas de los políticos republicanos estadounidenses o no ha vivido la historia de la chica estadounidense. A pesar de su sencillez, todas esas referencias conectan con la tradición del cancionero americano, sureño, rural, incluso. y por ahí con la cultura adolescente que busca su identidad. En ese camino, la compañía de Petty era insuperable. Pero también, poniéndonos en una interpretación algo más sofisticada, su música era capaz de explicar para el caso de la sintonía de los fans más conservadores blancos de EEUU, como detallé aquí con el ejemplo de Bruce Springsteen.

Por su parte, los acordes también destilan una belleza basada en la sencillez: tres notas (2 en realidad, re + la) en su mayor éxito en caída libre (Free fallin’), o los cuatro típicos de su segundo tema más popular, Learning to fly: do, sol, mi menor, re, repetidos sin cesar en todo el tema. Esa repetición precisamente le da a la canción su personalidad irrefutable. Porque el secreto está en la mano derecha que rasga la guitarra, que le arranca su voz. Poco más le hacía falta a Petty para trasportarte a lugares en los que te quedarías a vivir: Ventura Boulevard, el cielo en el que aprendes a volar, o en la carretera “4-41, como las olas en el mar”, o directamente al aire libre (into the great wide open), bajo el cielo azul (under them skies of blue).

Cantar sus canciones te permite conectar rápidamente con quien te escucha. Son fáciles de comprender, apelan a quién de veras eres, no a quien deseas aparentar ser. Y con esa desnudez te entregas a la melodía. Por eso, su cancionero será eterno, y seguiremos oyendo sus canciones, a veces hasta cuando te incomode que te devuelvan sin querer a sitios de los que te has mudado.

Así que si me preguntas, después de todo, cuál es la influencia de la música de Petty te diría que miraras youtube, donde estos días florecen silvestres las versiones de sus canciones por todas partes, desde el heavy hasta el pop. Eso es lo que hace a un artista eterno, aunque sean solo cuatro acordes. Y porque la vida, al fin y al cabo, es lo que sucede mientras suenan.

Run away, find you a lover (huye, buscate alquien que te quiera)

Go away somewhere all bright and new (vete a algún sitio prometedor y nuevo)

I have seen no other (no he conocido a nadie)

Who compares with you. (comparable a ti).

Más sobre Tom Petty en este blog https://ipspblog.wordpress.com/tag/tom-petty/

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