“Déjame que te enseñe cómo escribir una canción”.

¿De dónde surgen las letras de las canciones? ¿De un subconsciente que debe acoplarse a la música o de un complejo proceso de expresión artística? El trance de trasladar ideas y sentimientos a los versos es caprichoso: te puede atrapar en mitad de la noche o puede ocuparte en horas de oficina. Es como una impresora conectada al ordenador.

En todos los casos, las letras de una canción expresan los sentimientos personales del autor. “Como una flecha surgida de un sueño”, pero que ¿realmente “alcanza solo aquello a lo que apunta el cantante”? Para el psicólogo Carl Jung existía un “inconsciente colectivo”, un sustrato común a todos los hombres y mujeres más allá de la razón. Por el lado de la sociología, Durkheim describió el “consciente colectivo” o conjunto de creencias y sentimientos colectivos. Podríamos estar ante la fuente primaria de las letras de las canciones.

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Emile Durkheim

“y de esa manera, cada canción es igual”.

Las canciones pop-rock tienen letras, por lo general, sencillas y asequibles. De hecho, hay algunas que no significan nada en particular. Pienso en Savoy truffle de The Beatles (Harrison), Losing my religion de REM o Phantom Limp de The Shins, en las que predomina la fonética frente a la semántica. Otras son el resultado de una orfebrería lírica, como en los casos de las obras de Leonard Cohen o de Bob Dylan, referentes de la música poética. Personalmente me quedo con las Indigo Girls (Ghost o Language or the kiss) o del grupo escocés Del Amitri.

Pero habría un nexo común: si todo surge, como géiseres musicales, del Volkgeist del romanticismo, una forma de verificarlo podría ser recurriendo a los valores que contienen las letras.

Los valores son las cualidades constantes y universales de las sociedades. Hablamos de igualdad, honradez, justicia, amistad, lealtad… Si es que hay un verdadero consciente colectivo del que surgen todas las letras de las canciones este estará expresando esos valores. De ese modo, toda canción tiene un contexto cultural con el que está conectado por los valores que encierra. Y además vinculan con la identidad misma de la sociedad, haciendo el viaje inverso. Y lo interesante es que ese también sería el caso de una canción escrita con espontaneidad o concienzudamente trabajada.

 “Así que, adelante, olvídate de las normas y captura lo que necesites decir…”

Veamos un ejemplo. Una canción que no pasará a la historia (o sí): Duele el corazón” de Enrique Iglesias. Se trata de un tema que representa los valores de la música latina en Estados Unidos. Es decir, en el mercado mundial de la música. Se trata, por lo tanto, de un single pensado para vender, de modo que su primer valor es mercantil, no ético, por lo que es un magnifico ejemplo de esta cultura de lo inmediato, de consumo, o “retail music”. Desde el punto de vista de sus valores éticos, habla de diversión, sexualidad o pasión. Qué son sino la evolución del romanticismo del siglo XIX en versión machista.

El comienzo dice así:

Solo en tu boca 


Yo quiero acabar 


Todos esos besos 


Que te quiero dar


A mí no me importa 


Que duermas con él 


Porque sé que sueñas 


Con poderme ver…

En realidad, quién es capaz de desmentir el hecho de que no cumple perfectamente lo que alguien que no es un icono de la música latina, Justin Currie, exDel Amitri, recomienda: “el primer verso debe ser breve, pero fuerte, y el segundo debería rimar con algo que se encuentra en el corazón de tu amada”. Lo que pasa es que entre los valores del reggaetón está también lo explícito. Es decir, se supone que un buen latino debe ser arrojado y directo, así que la parte en la que Currie da a entender que en las letras románticas debe haber algo que parece que no llegas a expresar, un cierto erotismo, una insinuación, en el estilo de Enrique Iglesias puede resultar casi pornográfico.

Post (en el que el autor ha evitado usar el término “telúrico”) basado e inspirado en la canción de Justin Currie:

Let me teach you how to write a song

The first line must be brief but strong

And the second line should rhyme

With something in your baby’s heart

Something that they know but cannot name

And in that way every song’s the same

Let me show you how to write a tune

The first note should mean the world to you

And the second one should come

Like an arrow out of a dream

Something only hit by the singer’s aim

And in that way every tune’s the same

So go ahead please, throw away the rules and seize

Whatever it is you need to say

Cos I’m dying here trying to find something that I can play

So let me hear it, play it loud

Pull me into that sweet sleepwalking crowd

With that single thing

That’s everything you’ve wanted to scream

Since the obscene beginning of time

And in that sense your song is mine.

Martin Creed, "Una hoja de papel A4 hecha una bola"

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