El rock estalla en 1975. Es lo que se conoce como el rock comercial (mainstream rock) o rock empresarial (corporate rock), más peyorativamente. La sociedad estadounidense recibe con entusiasmo lo que hoy consideramos clásicos del rock a través de la FM. Hay que recordar que no había internet, que no había hasta entonces conciertos en estadios y que el concepto de “álbum” apenas había tenido desarrollo ante el del “sencillo de éxito”.

El apogeo de la sociedad de masas, basada en los medios de comunicación, unido al consumismo en la era de la guerra fría son el caldo de cultivo para la irrupción del fenómeno. Para unos, el rock se une al éxito comercial del que hasta entonces solo disfrutaba el cine. Para otros, la “estética hippie” (Covach, “What’s that sound”. Norton 2012) es vulgarizada por un rock de masas y comercial.

En España 1975 es un año sobradamente conocido que deja una sociedad culturalmente ensimismada, aturdida por la censura. Solo los Beatles se habían dejado caer en esta tierra de toreros y actrices, por no recurrir a Machado una vez más. Diego Manrique afirma  que “de los Beatles para abajo, [había] una voracidad represora que llegó al puro desatino” (Jinetes en la Tormenta”, Espasa 2013), comentando el libro de Xavier Valiño sobre la censura franquista.

Afortunadamente 1975 trae un cambio que posibilita la transformación de la sociedad española hacia la modernidad que se cierra simbólicamente con la adhesión a la CEE en 1986.

Volvemos a EEUU. La industria del rock encuentra un filón en las inesperadas ventas de lo que le profesor Covach ha llamado el “mega album”. Y menciona los 3 principales ejemplos: “Comes alive” de Peter Frampton de 1976; “Hotel California” de Eagles; y “Rumours” de Fleetwood Mac. Los tres contienen canciones de sobra conocidos casi 40 años después, pero entonces vender millones de copias de discos completos permitía hacer conciertos en estadios, que es la otra gran novedad del fenómeno.

¿Cómo se dejó sentir este rock comercial de finales de los 70 en España? Si seguimos recurriendo a uno de los más importantes cronistas musicales, en su última obra (recopilatoria) de Manrique estas son las referencias a estos tres grandes respecto de España:

En el caso de Frampton, ninguna referencia. Eso, a pesar de tener un artículo publicado en 2010 y sobre el que en él, con todo el acierto, afirma “es el hombre que en 1976 entró en la Primera División al lanzar Frampton comes alive!, uno de los discos dobles más populares de la historia del rock”. Que yo sepa solo ha tocado en España en la Riviera en 2006 y 2011.

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Por su parte, Fleetwood Mac tampoco recibe una sola mención. Sin comentarios.

Por último, Eagles actuaron por primera vez en España en 2006. Luego volvieron en 2009, pero es más que significativo el retraso de 30 años.

El rock comercial llegó tarde y mal a España. Tarde porque cuando la censura dejó de cebarse, en los 80 la época gloriosa del rock ya había pasado. Y solo 30 años después, con el boom inmobiliario y la España “nueva rica”, las viejas glorias empezaron a venir. Y mal porque desde los 80 los rockeros de estadio venían con más miedo que vergüenza (Bruce en 1982, los Stones o U2 con casos bien conocidos de conciertos míticos, por cierto). Pero ya en los 2000 persisten las barreras idiomáticas y culturales (el rock internacional sigue siendo ajeno a nuestra cultura).

NOTA: me explica por twitter el propio Manrique: “Los 3 tienen historias ejemplares pero carecía de buenos reportajes al respecto. Lo de Frampton fue entrevista por teléfono y se me quedó corta”. Gracias maestro.

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