He ido a escuchar música en directo que no puedes encontrar en Spotify. La obra de Pink Floyd (PF) está el núcleo de mi afición por la música. Por eso, acudir a un concierto tributo como el del 1 de junio de 2013 en la Riviera de Madrid me merece consideraciones particulares y generales.

Consideraciones particulares

Los Pink Tones son un grupo español formado para girar con su repertorio, tocaban en la Riviera su concierto número 100 de este tour. En realidad esta pyme está convirtiendo en eterno este producto, digo música. Son españoles: emprendedores que emplean a unas 10 personas y las únicas que se pueden deducir gastos cuando compran la discografía de Pink Floyd en sociedades. Un proyecto interesante, pero no menos interesante que una orquesta sinfónica, por ejemplo. Me empeño en verlo desde ese punto de vista por lo que diré a continuación.

Como fui solo al concierto, me doy cuenta de que a los originales se les perdona todo, los pequeños cambios, los errores imperceptibles… Pero a los tributarios les miramos con lupa y no gustan las variaciones, las uniones de temas que uno recuerda en otro orden en este repertorio “the best of PF”. Un repertorio que incluye temas de cuando PF eran Syd, luego Waters y de cuando eran Gilmour. Y es que debe de ser una flipada tocar pigs en directo.

Tengo que decir que la impresión es buena. Que los Pink Tones, para evocar la música que no cabe en la etiqueta PF, son una buena opción. Son una buena franquicia, digna de ir “más allá del muro”, de lo más psicodélico de Atom mother heart a lo que ponen todos los días en kiss fm como Another brick in the wall.

Consideraciones generales

Vuelvo sobre los grupos tributo. Para más detalles: http://en.wikipedia.org/wiki/Tribute_band

La música de Pink Floyd es superlativa. No me extraña que no esté en spotify porque literalmente no cabe. Entiendo que sea una de las franquicias más reiterpretadas oficialmente en el mundo: además de los PT funcionan The Australian Pink Floyd show y The Machine. Les superan, las de los Beatles y Led Zeppelin, no obstante.

Para los que nacimos cuando se creaba esta música, este tipo de grupos constituye la primera segunda oportunidad. Es la primera vez en la historia del pop-rock que se produce este fenómeno, sin duda ligada a la juventud de la música original. Pero habrá más para nuestros hijos, ya que los conciertos son el presente y el futuro comercial inmediato del pop-rock.

Hay quien viene a estos shows con las canciones recién salidas del vinilo, o que incluso, como es mi caso, ha visto en directo a Roger Waters, pero ¿en el futuro? Quizás la música inconmensurable no baste, quizás sea necesario haber convivido con el propio fenómeno en segunda generación, como me ha ocurrido a mí, como máximo.

Afirmo esto, de nuevo, echando mano de la comparación con la música clásica: el rock es más emocional y mas comercial, ligado a los mass media. Hará falta recurrir a la educación para que este legado se postergue, sustentado por su calidad musical y no por el fenómeno fan.

Pero esto habrá de desembocar en parte de lo que se ve esta noche sobre el escenario:la forma de entender la música como viva está muerta, pues ya sólo se reinterpreta una partitura. Sin embargo, a diferencia de en el auditorio, aquí cantamos todos Shine on you crazy diamond o Wish you were here con pasión.

Aunque la voz es lo más difícil, imitar los solos de Gilmour no debe de ser fácil. Pero como decía @fernavarro “encontradme en esos solos” de On the turning away.

Pienso con cierta melancolía que ninguno de estos músicos tiene un rol específico, con personaje y nunca tendrán un rol en el panorama musical español o internacional dedicados a reinterpretar a unos monstruos aún vivos. La fama sacrificada por la música de Pink Floyd.

Por último, ¿Son ya PF o Génesis música “culta”?

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