Hasta hace un par de semanas para mí Rod Stewart era ese famoso cantante de rock con un pasado en la música rock y unos últimos años de ñoñismo en forma de 5 “soulbooks”. Hoy sigue siéndolo, pero acabo de terminar su autobiografía y he averiguado algunas cosas que no sabía de él, su vida y milagros.

Carrera musical. Lo primero que pienso es con absoluta envidia la suerte que tuvo de nacer en Londres. Bueno, en mi caso debo borrar esto porque yo también tuve esa suerte. Pero no es lo mismo hacerlo en 1973 y pasar menos de un año de vida allí que hacerlo en 1945 y pasar la adolescencia en plena eclosión del rock, del punk, de los beatniks, del Rhythm and blues… es simplemente fascinante haber salido de copas con los amigos y que te presenten a Mick Jagger mientras toca un tal Eric Clapton. O hacerte colega de un tal Ron Wood. Es el don de la oportunidad: estar en lugar adecuado en el momento justo.

En síntesis, en su carrera hay, al menos, dos momentos, marcados por una emigración fiscal como él mismo reconoce: el inglés y el californiano. El agitado y el aburguesado. Los Faces, Jeff Beck vs. el pop y los estándares americanos. El que coquetea con un periódico anarquista y el que actúa embelesado ante el Principe Carlos. Una especie de Tony Blair del rock. En el caso de Rod, una biografía marcada por el fútbol, los Lamborghini y las chicas. Muchas chicas, top models para más detalles.

Este vídeo y esta canción de su primer disco de 1969 resumen la primera etapa:

Mujeres. Una de las cosas que atraviesan el libro es la incesante colección de camas de chicas en las que Stewart se ha deslizado. En mi opinión, la imagen que se desprende es de cierto donaire hacia las mujeres, cuando no de cosificación. Hasta llegar hasta su actual mujer, Penny Lancaster, se cuentan al menos 7 de ellas, a cual más atractiva, por lo que llego a la conclusión de que lo cuenta para darnos envidia.

_40688737_rodrachel_pa_300x300article-0-155E3C71000005DC-246_634x715

rod-stewart-penny-lancaster-02

Alcohol y juergas. Stewart confiesa casi 40 años melopeas etílicas. Algunas de ellas aderezas con coca. Borracheras de pub, de backstage, de jet privado, de estadio de fútbol, de pub otra vez, de restaurante californiano… borracheras con amigos, con otras estrellas del rock, con sus grupos, con sus bandas… Y no faltan las juegas en hoteles (la “policía del sexo” debió de ser digna de psicoanálisis), algunos destrozos y muchas atestadas, achacadas expresamente al aburrimiento de las giras de las bandas de rock.

https://www.youtube.com/watch?v=0Svz9M0TbR0

Y todo ello hasta que un día la burbuja estalla y nos queda el Roddy bonachón, padre de 7 hijos, de vida ordenada y mansiones por doquier. Paradójicamente parece perder las musas musicales cuando se relaja con las chicas. Y encuentra refugio en los clásicos del soul, con los que vuelve a escalar en las listas de ventas.

En todo caso, la autobiografía está trufada de sentido del humor y de sinceridad (aparente, e imposible de desmentir). Debo decir que me lo he pasado muy bien leyéndola y eso ya es bastante, aunque ha habido momentos en los que he pensando que el viejo Rod estaba haciéndose muy empalagoso desde que empezó su relación con Penny Lancaster. Quiero decir que desde los 2000, aproximadamente, se serena y se convierte en otra figura. Hoy Rod es un torie confeso y un respetuoso monárquico. Y fiel y devoto esposo… a la tercera.

Anuncios