Cuando salió Spotify di el primer salto a la música en streaming. Dejé por escrito mis impresiones aquí en 2009. Pero he cambiado de opinión: ahora me he suscrito a spotify premium por 9,99 €/mes y he desactivado iTunes de iOS y OS X.

Hacer listas es tan viejo como la segunda canción de la historia. Para los amantes de la música, clasificar, ordenar, sistematizar es tan importante como el disfrute de la música. Solo hay algo igual de atractivo actualmente: darle al “aleatorio canciones” o a “iniciar radio”. Es decir, a los humanos nos gustan tanto la certidumbre de las listas como la incertidumbre de un algoritmo de una aplicación.

Crear listas en Spotify es un acto de nostalgia compulsiva: es lo más parecido a hacer cintas de cassette recopilatorias para amigos, para novias, o para tus archivos personales. Las hacíamos de la forma más rudimentaria: grabando de la radio, de grabaciones de grabaciones de otras cintas, con cortes infames al principio y al final de las canciones, con sonido cercano al de las psicofonías…

Más tarde aparecieron las dobles pletinas con reductores de sonido que, combinadas con las cintas de metal, daban mucha calidad… para ser una cinta. Yo las tengo todas guardadas en el trastero en una caja de cartón. No quiero desprenderme de ellas porque  a menudo pienso en todas esas cajitas y me recuerdo diseñándolas, grabándolas, escuchándolas en el walkman sony, rebobinándolas con un bic y, a menudo, regalándolas. Es decir, su existencia está ligada a mi pasado y me gustaría proyectarlas hacia el futuro cuando mis hijos descubran esa caja, trufada de recuerdos ochenteros.

Pero hoy la posibilidad de hacer listas en spotify, como decía más arriba, ha colmado la imaginación de los aficionados. En mi caso, hago dos tipos de listas (he aquí ya una lista): las estandar de estilos musicales – hard rock, soul, sinfónicas, etc- y las especiales. Estas pueden llegar a ser más creativas, aunque las hay también previsibles. Buenos ejemplos de estas serían “guitar hero” (donde he ido metiendo los grandes solos de la historia del rock alrededor de la versión de “double trouble” de Eric Clapton), “conducir”, “AOR” (también llamada “grandes” en algún momento), etc.

Estas son mis favoritas, por estimulantes son las más creativas y originales, son las tres siguientes:

“Polítical songs”: en esta lista llevo trabajando cerca de un año. Qiero reunir en ella las canciones más destacadas con contenido político. Pero no me refiero al contenido político tipo “protesta”, sino algo más politológico. Para explicarlo estoy también escribiendo un ar´titulo que espero poder publicar pronto aquí. En él explico el objetivo, ambicioso que me he planteado y que podría dar lugar a un seminario o unas jornadas en una facultad de ciencias políticas o similar.

Hay dos canciones que presiden esta lista: Dear Mr. President de Pink y Democracy de Leonard Cohen. La lista completa es esta.

Canciones ambientalistas: muy similar objetivo persigue esta lista. Se trata de recuperar y ensalzar las canciones que tienen como único contenido ecologista. Esta lista es tan apasionante en buena medida porque, de momento, solo he encontrado 6 canciones que cumplan los objetivos que tiene. Destaca Face pollution de Soundgarden. Esta es la lista.

Música de música: esta es una de las más recientes. Quiere reunir las canciones que hablan del rock por dentro, nada de amor, nada de protestas… solo el mundo del rock cantada por él mismo. La madre de todas estas canciones es Johnny B. Goode, por supuesto. Y también es apasionante porque hasta la fecha solo tiene 8, eso sí de la talla de Sultans of swing o Set. Pepper’s… Esta es la lista.

Podría hacerlas “colaborativas”, pero una lista, como una vieja cinta de cassette, es algo muy personal. Los aciertos y los errores (ausencias memorables incluidas) se deben atribuir solo a su autor. Eso si, aceptan todos los suscriptores posibles, que podrán ver cómo crecerán con el tiempo porque una lista es también una obsesión. Para muchos, las listas revelan mucho de la personalidad de su creador. Yo no digo nada.

Por supuesto estas listas no se podrían hacer sin dos instrumentos: google y spotify. Una idea tan innecesaria como bonita acerca del rock y su conocimiento sintético posmoderno en lo musical se lo deben todo.

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