El otro día me patria de risa. Estaba leyendo algunas de las críticas a nuestro nuevo disco y mi mujer tuvo que venir al estudio, alarmada, para ver qué me pasaba. Estaba desternillándome en el suelo del chalet de Crans Montana.

Hay que reconocer que muchos plumillas tienen mucha imaginación. De hecho, debería contratarles como letristas cuando se me atasquen los versos. Pero hay otros que simplemente son unos pamplineros.

Cuando estás de moda, todo lo que haces (o lo que no haces) les agrada. Es como cuando le caes bien a alguien: si matas a su gato, jamás te lo tendrán en cuenta. Nuestro anterior disco fue un éxito a pesar de haber transformado nuestro estilo. Fue una apuesta que gané. El sonido del grupo necesitaba un renacimiento. Habíamos agotado los caminos creativos. Y de pronto me vi en medio de un torbellino de inspiración del que salieron las 13 canciones del disco anterior. Pero hubo muchas más. Algunas las descartamos definitivamente, pero otras las dejamos para más adelante.

Cuatro años después, segundo disco del renacimiento. Y lo que nadie sabe es que todas menos una son canciones descartadas del disco anterior. Es lo que se suele llamar vivir de las rentas.

Y por eso, leyendo las revistas musicales, no podía evitar las carcajadas al leer cosas como estas:

“…y este nuevo álbum representa un nuevo paso creativo en la evolución de XXXX”. (Unseen Magazine).

“Supone una innovación respecto del magistral disco anterior, aunque no mantienen el pulso creativo. No le culpamos porque componer con distintos criterios en momentos de inscripción separados por 4 años, nuevos acontecimientos es francamente una obra al alcance de muy pocos”. (R Magazine)

“claramente se nota que su vida privada ha cambiado en estos cuatro años: el matrimonio con la modelo, sus gemelos, la mudanza a los alpes suizos. Y esto ha afectado a su proceso creativo”. (Moyo)

Me recordó instantáneamente a Prince:

Why U can play what U want 2 

All the critics love U in New York 

They won’t say that U’re naive 

If U play what U believe in New York 

xlaycm_all-the-critics-love-u-in-montreux_music

A lo mejor debería cambiar nuestro nombre por un símbolo como Prince. Sin embargo, encontré en internet un blog humilde que se llama Mis 31 canciones, que dio escalofríos:

“Este nuevo disco es más de lo mismo. Diría que las canciones (e incluso los arreglos y la producción) son hermanas del anterior. Este tío nos está vendiendo dos veces lo mismo y estoy por llamar a las instituciones de consumo”.

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