A menudo descubres que el paisaje es mucho más valioso que una pequeña parte fotografiada con ansiedad por abarcarlo todo. Comprendes que lo que tiene valor es contemplarlo sin más, sin querer apropiarte de la suma de sus partes. Como afirman las Indigo Girls, “I started seeing the whole as the sum of its parts” (hammer and nail, 1991).

Acabo de escuchar decir al admirado Vargas Llosa que un concierto no es cultura porque es entretenimiento y este no perdura. Me quedo pendiente de leer la obra en la que lo desarrolla (La civilización del espectáculo – Alfaguara), pero debo discrepar de urgencia.

Así pues, ¿qué es perdurar? Intuitivamente todos sabemos que vivimos en la cultura de lo pasajero, de la “obsolescencia programada”, de la “sociedad líquida” (Bauman). Pero, ¿no hay nada que vaya a perdurar de nuestro tiempo mirado a largo plazo? Volvamos al ejemplo del paisaje: hay una obligación del intelectual de ver las cosas con la necesaria perspectiva.

Quizás la música pop y rock y su “cultura” no siempre sean ejemplo de Cultura, pero son pocos los que dudan de que los múltiples submovimeintos que desde los años 50 han transformado la cultura de masas en todo el mundo y, viceversa, las huellas que las sociedades contemporáneas han dejado en la música contemporánea, son expresión en sí mismas de CULTURA.

Por último, ¿qué es un concierto? En la entrevista Vargas Llosa se refería expresamente a un “concierto” de Shakira. Creo que es legítimo pensar que una actuación de la colombiana, o de lady gaga, o de Madonna son manifestaciones propias de la cultura del espectáculo. Sin embrago, quizás las divas merezcan una segunda oportunidad consideradas como un todo, aunque nos aburran y no nos emocionen individualmente tomadas.

UN concierto puede que no siempre sea Cultura, pero seguro que me puedes ayudar con una serie de recitales históricos que han marcado una época. Improviso: Dylan en Newport 1966, la gira de los Beatles por la URSS, los de Bruce de 1978, los festivales de Woodstock, el FIB más recientemente. ¿Y el caleidoscopio de conciertos individuales que cada uno de nosotros recuerda por algún motivo más personal? En mi caso, desde el de los Stones en el Calderón en 1990, al que acudí solo, o todos los de Bruce a los que he ido; la versión de A day in the life de Neil Young en Rock in Río (sí, lo admito, fui); el de Eric Clapton en el Royal Albert Hall en 2011, el de Gary Moore poco antes de morir en Estepona en 2010; Foo Fighters en 1992 y en 2011; Pearl Jam, Wilco, Rufus en Barcelona en 2007…, o siempre el siguiente… más cuando ya miro de reojo a Tom Petty en Ámsterdam este mismo mes.

Para mí, atontado por la posmodernidad supongo, todo eso es Cultura, que comparto con mis contemporáneos. Entiendo que a los de más de 70 (Vargas Llosa, que a veces, como la “niña mala” dice huachifadas), les quede lejos. Seguro que dentro de 30 años opino parecido desde la seguridad del rock de finales del siglo XX y principios del XXI. Seguro, porque ya lo empiezo a pensar de Justin Bieber…

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