Me declaro admirador de la naturalidad de los representantes públicos. Y me confieso huérfano de ejemplos. Supongo que aún queda mucho tiempo para que un presidente sino un político europeo se atrevan a cantar en público. No es tanto que me dé envidia que el Presidente Obama cante blues o soul, es que admiro su naturalidad.

Vaya por delante que esos estilos musicales forman parte de la cultura estadounidense y que por lo tanto no debe sorprender que se  utilice la música en directo como reclamo político o que un candidato o un presidente suban a un escenario repleto de estrellas del rock y del soul a decir unas palabras. Es otra cultura política y musical.

Obama se hizo notar también recientemente por entonar a Al Green que estaba presente:

Para mí, lo más significativo no es que el Presidente conozca bien y se atreva a entonar brevemente. Como digo, es parte de esa cultura, sino que les dijera a sus asesores que lo haría. Y añadió, como se puede escuchar al final, que no canta tan bien como Al Green, pero que quería mostrara su respecto y admiración. En fin, toda una proeza cultural que al parecer le está devolviendo parte de su imagen cercana.

Es cierto que la música pop rock en directo o enlatada ameniza la espera en los mítines políticos. Pero no es solo un entretenimiento, no es un recurso de marketing político. Sin embargo, sí se ha podido ver en la campaña de 2008 de Obama que muchos músicos acompañaban al candidato. Y es preciso recordar también el movimiento y la campaña de 2008 Rock the vote que promovieron artistas de la talla de REM, Megadeath, o Chris Cornell.

Aquí en España solo he encontrado el caso de Patxi López, Lehendakari y declarado aficionado al pop rock, animándose a cantar en un acto político:

Por otro lado, está la colaboración de Pignoise con el PP vasco, como caso casi aislado de un grupo de pop que apoya a un partido político:

Y cómo no recordar el rifirrafe parlamentario de la pasada legislatura con dos canciones del pop español del que ya di cuenta en este blog. En resumen, recurrir al rock puede ser una manera, cada vez más habitual, de estructurar los actos políticos en campaña electoral. Y de obtener repercusión mediática. Está por ver, pero quizás antes deba producirse un apoyo a unas siglas sin quedar automáticamente encasillado porque participar en política sea normal.

Anuncios