Cuando le saludé por primera vez me quedé helado. Sus ojos son de un azul profundo que asusta. Y por si fuera poco todos sus grandes temas, sus composiciones, me sacudieron en la memoria. No era miedo, era la más pura admiración por este hombre que no solo era el líder de Pink Floyd sino que es Roger Waters.

La idea de tocar juntos me embriagó.

So you thought you might like to go to the show

También supuso el reto de tocar la canción que habíamos elegido, In the flesh, el tema que abre el clásico, del inconmensurable, la obra magna, el sin par The Wall, permaneciendo en un discreto segundo plano. Los Foos la habíamos tocado muchas veces en nuestros conciertos muchas veces, y nos quedaba especialmente bien unida a This is a call, cantada por Taylor Hawkings.

Me asustaba el mito siendo yo el icono.

To feel the warm thrill of confusion

Pero tengo claro que, aunque yo soy Dave Grohl y ahora tengo millones de fans, debo admitir que quizás no tantos como lady gaga o justin bieber, él ya no tiene nada que demostrar. Con su camiseta negra y su pelo blanco. Su acento inglés y su bajo enorme. Mr. Waters camina como los martillos gigantes de El muro. Con todo esto, los talk shows, la TV,… debe de estar ya “entretenido hasta la muerte” (amused to death). Y no me atreví a eructar en su presencia. Es curioso, Paul McCartney, otro mito viviente, que es íntimo amigo mío, no me intimida. Su música es enorme, quizás la más conocida del planeta, pero no me desborda como la de Waters. Y con Lemmy de Motorhead tampoco me pasa eso. Además, está todo el día pedo.

Así que, subamos al escenario. NO hay que tomarse en serio, YOU´LL JUST HAVE TO CLAW YOUR WAY THROGH THE DISGUISE (solo habrá que desgarrar el disfraz).

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