La primera canción que escuché – conscientemente – de REM fue “Orange crush” del disco de 1988 Green. Recuerdo que era distinta a lo que yo venía escuchando en aquella época, y aunque me gustó me parecía demasiado oscura y “alternativa”.  Luego recuerdo “Stand” (ahora muy ligado al recuerdo de la desternillante serie de Chris Peterson “Get a Life” (búscate la vida). Y recuerdo que al verla tan jovial y popular (salía en la tele en los 90!!) no entendí bien: REM era rock alternativo e innovador o era mainstream???

Posteriormente el descubrimiento total fue, cómo no, con Out of time. Estamos hablando del año 1991. Hace 20 años, nada menos. Cómo no, Losing my religión, su verdadero emblema que sí les catapultó al mainstream o a la popularidad, fue un cebo. Pero ese disco, como el resto de su discografía posterior, contiene joya de la música alternativa.

Así que, a medida que se alejaban de Green y de sus comienzos puede comprender que REM era una banda de rock alternativo que ha dado a la historia del rock grandes canciones que todos reconocemos como parte de nuestras vidas. No en vano la noticia de su separación es portada (amén de trending topic) en todo el mundo (occidental). Every body hurts, man on the moon, the one I love o shiny happy people han decorado la vida de mucha gente durante casi 30 años.

De hecho, estamos ante una de las bandas de rock más influyentes, a la altura con U2, con quienes comparten uno de los mejores repertorios del rock, el bajón creativo de los últimos años, aun así con el respeto y admiración de la crítica, el público y el mundo de la música. Y sobre todo, la voz más personal del Rock junto con Eddie Vedder, y el carisma de su líder, que recientemente había hecho gala de un activismo en materia de derechos humanos, contra Bush y a favor de la homosexualidad.

Sus últimas entregas y la gira de 2008 (con mediano concierto en Madrid el 1 de octubre en las Ventas) no fueron descollantes. Sin embargo, su último disco, Collapse into now, es más que aceptable. Como muestra, esta canción al estilo Losing my religion:

Descanse en paz una de las bandas más creativas de los últimos 30 años.

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