Antes del veraneo que empezamos a olvidar, estuve leyendo un rato en la terraza de casa. Era una noche de eclipse de luna, ya de 45 de mayo en Madrid, a sayo quitado. Al otro lado de la enredadera, tres adolescentes en plena “batalla”.

Mi primer impulso fue chistarles para imponer silencio a las once de la noche, pensando en el ocio de los profesores de instituto… Pensé que sus padres estarían repanchigados en el sofá, olvidando por un momento los conflictos adolescentes por los exámenes de junio o por la hora de volver a casa. A cambio, tenía que aguantar yo las primeras embestidas de testosterona en su lugar.

Aparté la atención del mediocre libro que leía y escuché con más atención. Estaban preparando fraseos de rap. Estaban ideando batallas con frases originales. Tenían una base pre-grabada y registraban sus ocurrencias en algún aparato que pitaba cuando lo manipulaban.

Su proceso creativo era más o menos rudimentario: “algo que rime con atraganta..!!. “garganta!” y así acaban con “oye, chaval, llama a tu chica que se atraganta, empiezo a notar su garganataaaaa!”. Otro saltaba con “porque yo rapenado siempre tiro al platoooo…”

Uno de ellos tenía la voz más atiplada. Pero era el más activo, el que encontraba con más agilidad la rima certera. El que ya tenía más graves era el más enérgico. Y el tercero debía de ser el técnico de sonido, porque no rapeaba.

Por un lado, es un entretenimiento creativo, qué duda cabe. Por otro, me resulta un poco agresivo. Pero también tenía crítica social y rechazo a ciertos programas de televisión, su forma de canalizar sus descontentos, que supongo que los tendrán.

El rap o el hip hop nunca me han gustado, pero siempre lo he respetado. Es un estilo musical que me queda muy lejano y no comparto sus códigos estéticos. He encontrado este video de este artista de Alicante, Nach, que es interesante.

En fin, en esas estaba cuando el vecino de arriba les mandó callar desde su balcón. Justo cuando estaba entretenido, va el imprudente de arriba y les regala otra frase de protesta, otro motivo para un nuevo verso. Luego les he visto por la urbanización y me han dado ganas de quedar con ellos para canalizar mis propias protestas en versos y bases pre-grabadas. ¡Iban a flipar!

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