A menudo los no lectores de este blog me trasmiten que tienen la sensación de que escribo sólo para los amantes de la música y casi para especialistas. Dentro de mí me resisto a pensar que tienen razón. Es un blog con música, no sobre música, me digo. Por eso tengo la tentación de amarillear su contenido y hacerlo quizás un poco más sexi para aquellos a los que no les gusta mucho la música. O al menos no como un fin es sí misma.

Estando a este debate, autocensurándome para no escribir de política y políticos, El País publicaba un artículo que atrapó mi atención. Ilustra el fracaso de los programas de música en general y de la retransmisión de conciertos por televisión, en particular. Argumenta que los conciertos retransmitidos son ignorados por las audiencias de unas cadenas en quiebra, así que son desterrados de las parrillas. Y como máximo, un play back para promocionar el CD de un ex triunfito o del mismo de siempre. En suma: la tele musical languidece.

A la gente no le interesa ver tocar a un grupo. Y ni siquiera los videos musicales. Por un lado, para ver a cuatro tíos subidos a un escenario es siempre preferible acudir al recinto y sumarte a una especie de comunión con tu grupo favorito y sus seguidores. Por otro, los videos musicales hechos sin ton ni son (qué adecuada expresión) quedan para las pantallas planas de los garitos de copas, lo que permite distraer la mirada cuando es imposible hablarse por el volumen de la música disco. En suma, se pasa del espectador al consumidor.

Y esto me lleva al otro asunto fundamental: ya no se escucha música, se oyen canciones sueltas, “éxitos”, lo que hace muy difícil un programa televisivo basado en el trabajo de grupos. Por eso programas tan buenos como “No disparen al pianista” al final se cayeran de la parrilla de la mismísima La 2.

Y, con todo, unos días después se publicaba que esta cadena ofrecerá retransmisiones de los festivales veraniegos. Me alegra porque es una de las pocas formas de conocer grupos nuevos cómodamente. Y eficazmente, porque para mucha gente la TV es la única manera de informarse.

Si se consolidara ver festivales en televisión, una industria que en España tiene buen arraigo gracias al clima ideal, se podría romper el círculo vicioso del desconocimiento de la mucha y buena música que se hace aquí y fuera (ejemplos que a mí me gustan mucho recientemente son Band of Horses, Fleet Foxes, 3 Doors Down, Seven Mary Three, por ejemplo) y, en consecuencia, de los pocos discos o música que se venden. Bueno, eso y arreglar el tema de la piratería, pero para lo que también hay experiencias, como creative commons.

Decía al principio que me resistía a dar la razón a mis amigos. Al fin y al cabo escribo de las cosas que le pueden interesar a cualquiera, como un buen espectáculo. Supongo que debo bajar los brazos y admitir que no es así. Supongo que en realidad escribo de lo que me gusta y de lo que me da la gana, a partes iguales.

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