un análisis. Una canción.

I am a new day rising Soy un nuevo día amanciendo
I’m a brand new sky Soy un nuevo cielo
To hang the stars upon tonight en el que colgar las estrellas esta noche
I am a little divided Estoy confundido:
Do I stay or run away Me quedo o salgo corriendo
And leave it all behind? Y paso de todo?

It’s times like these you learn to live again en momentos como estos, aprendes a vivir de nuevo
It’s times like these you give and give again es en momentos como estos cuando das y das de nuevo
It’s times like these you learn to love again es en momentos como estos cuando aprendes a amar de nuevo.

Estamos en mayo y el 22M ya ha pasado, los jazmines están en flor y su dulce aroma llena los condominios de las zonas residenciales de Madrid. Allí, las conciencias están tranquilas, la gente hace su vida alejada del bullicio de la ciudad contaminada.

No muy lejos de allí, pero a una distancia insalvable, grupos de campistas de asfalto llevan más de una semana de manifestaciones cívicas que, de menos a más, a nadie ha dejado indiferente.  Por una vez no se habla de España por sus dramáticas tasas de paro o por el fútbol, sino porque ya era hora de que los jóvenes tomasen “la voz y la palabra”. Y se la han hurtado a los políticos profesionales y a los tertulianos, cosa que los ha descolocado de manera inesperada. Genera ilusión que se hable de Política y de los métodos de la democracia, con independencia de en qué sentido sea.

En el movimiento 15M hay dos elementos: el simbólico y el institucional. El primero es el más potente y evidente y habrá triunfado si logra cambiar el lenguaje político y el discurso de los políticos (“si no nos dejan soñar, no les dejaremos dormir”). Será un éxito si introduce en la agenda política objetivos como la democracia real y la honestidad política (“más pan y menos chorizos”, decía una proclama). Sobre todo, su mayor conquista será si aumenta el interés de todos en la cosa pública y forja confianza y conocimiento del sistema político. Pérez Reverte decía en twitter que “nada va a cambiar de golpe, pero sí puede cambiar en el futuro”, sobre todo introduciendo “miedo” en los corruptos impunes.

http://especiales.lainformacion.com/panoramicas/manifestacion-acampada-sol/

En este punto, es muy interesante el discurso de los campistas acerca del papel que les debe corresponder a los ciudadanos frente al de los lobbies. En un sistema en el que la regulación de los grupos de presión es muy escasa, tirando a nula, su capacidad de “mejorar” los proyectos de ley, antes y durante de su tramitación es muy grande. Sin embargo, la inactiva popular es muy compleja y siendo realistas poco capaz. Por eso los descontentos del 15M ven que los políticos hacen más caso a los poderosos que a la gente común. Y pretextos como el empleo…, el € del PIB…, la seguridad jurídica… son habitualmente esgrimidos son que nadie piense en algo tan vacío de contenido hoy como el interés general. Por eso han dicho basta.

Decía que el segundo elemento es el institucional. Es donde se deben plasmar parte de los cambios que piden, pero también es lo que arroja más dudas: ¿conseguirán cambios en la ley electoral? ¿Conseguirán cambios en el funcionamiento de las instituciones democráticas? Desde luego, en mi opinión, con la abstención (#nolesvotes) no solo no se logra sino que dejas en manos de los que no te siguen las decisiones institucionales, y te arrebatan la posibilidad de plasmar los ideales. Por eso es importante forjar un ideario tangible, al tiempo que sencillo, verificable en los próximos meses.

En buena medida se trata de un movimiento de inspiración de izquierdas, pero honestamente creo que han captado el descontento de muchos ciudadanos y la consecuente necesidad de regeneración política. ¿Acaso hay que recodar que las cuestiones más preocupantes para los españoles es la clase política?

Como movimiento ciudadano/callejero, uno de sus puntos débiles es la indiferencia e incluso el menosprecio de la gente. Para unos, simplemente no existen, para otros son “perroflautas”, hippies modernos con blackberry, de botellón en la calle, molestando a los vecinos y acampados ante la sede la Comunidad de Madrid.  Percibo, sin embargo, que es más transversal que eso, más amplio. Y el que sigan esta segunda semana lo confirmaría. Pero ahora está en nuestras manos, el de la gente común.

En fin, estaremos muy atentos, seguiremos con mucho interés el movimiento 15M, entre tuits y asambleas; entre la ilusión de la #spanishrevolution y la sorpresa. Mientras, me quedo con esta frase, que parece pensada para este blog: “ni cara A, ni cara B, queremos cambiar de disco”.

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