Aunque sea un poco tarde, quiero entrar en el debate sobre el asesinato de Bin Laden, para no ser menos. En primer lugar, comparto la sensación de que la realidad ha imitado a las películas. Me imagino al “Equipo 6” de los SEALs volando en sus helicópteros con las puertas abiertas en la noche pakistaní, con “highway to hell” a todo volumen… Y me imagino a Bin Laden y sus acompañantes haciéndose las abluciones nocturnas minutos antes de encontrarse con una “incómoda” bala en el ojo… Así empiezan las películas de acción de jolibud, ¿no?

De acuerdo con las intenciones de este blog, mi pretexto es la canción que da título a este post, que no puede ser más alusivo. Es una vieja canción de The Cure de 1979 frecuentemente malinterpretada, tanto que su autor, Robert Smith la ha cantado cambiando “kissing an arab” o “killing another”. Lo cierto es que los primeros versos aluden claramente a la novela de Camus “El extranjero”, en la que la canción se inspira:

Standing on a beach Estaba en un playa
With a gun in my hand  con un arma en la mano
Staring at the sea  mirando al mar
Staring at the sand  mirando a la arena

Y más adelante:

I’m the stranger soy el extranjero
Killing an arab.
Matando a un árabe.

Por encima de todo esta canción es la historia de un incómodo malentendido, el que provoca la incultura. Y en mi opinión el “enfrentamiento” de las culturas occidental e islámica se debe a otro lamentable malentendido: los estereotipos y la simplificación periodística.

Hay muchos claroscuros, mucho debate acerca del concepto de justicia. Y en conexión, de venganza, de guerra y de cómo funciona la sociedad internacional y sus “leyes”. Y otra cosa, ¿era necesario? Necesario desde el punto de vista bélico, me refiero. No cabe duda de que lo que el muerto (y sus sucesores) representaba es abominable, pero las formas importan, aún. Ni siquiera considerándolo un acto de guerra todo vale, pues hay Convenciones internacionales que la regulan. Y otro tanto si es un acto político, que en mi opinión es lo que es en última instancia. Por eso, desde esa perspectiva ese acto de guerra da igual que sea injusto, da igual que sea innecesario: es rentable políticamente, que es de lo que se trata. Y como dijo un tuitero “hay que ser muy hijo de puta para que te mate el premio nobel de la paz”.

Y termino con otra cita: “la mayoría de los individuos tendría que sentarse frente al televisor y masticar religiosamente el mensaje, que no es otro que el que dice que lo único que tiene valor en la vida es poder consumir cada vez más y mejor y vivir igual que esa familia de clase media que aparece en la pantalla” (Chomsky), por supuesto sin hacerse preguntas.

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