No quiero polemizar. Ahora mismo me da igual quién tiene razón. Tampoco me quiero poner muy serio. Lo que me interesa destacar es el hito que alimenta este blog: la música pop-rock se cuela en la vida política.

Que el Vicepresidente Primero del Gobierno, en el Pleno del Congreso, en la sesión de Control, en los escasos segundos de la réplica, de los tres minutos totales por cada pregunta oral, escoja esta referencia para subrayar sus argumentos, demuestra no solo gran ironía, sino (y esto es lo que me interesa, insisto)  una retórica política pop, de momento, inigualable.

Ciertamente hubiera sido más complicado que el político hubiera recurrido a una canción menos conocida, extranjera y más “culta”. Estoy pensando, por ejemplo, en “Nothingman”, de Pearl Jam. El efecto no hubiera sido el mismo (no solo es un trending topic en twitter sino que lo han dado todos los medios).

Citar a Amaral tiene los siguientes efectos:

  • Proximidad con los monólogos de la comedia: de hecho el VP1 se queda gesticulando mientras los escaños del grupo parlamentario de la mayoría ríen.
  • Conseguir titulares, desviar el asunto de fondo y ningunear al diputado.
  • La gente joven vuelve su atención hacia la escenificación del control oral al Gobierno, algo que de momento solo siguen periodistas y asesores parlamentarios, chusmilla en decadencia.

Ya estoy deseando conocer quién es el aludido por el líder de la oposición la semana que viene. Se admiten apuestas.

 

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