En la era preinternet, mucho antes de la sosa web 1.0, cuando nos grabábamos en VHS los vídeos musicales, escuchar (nótese que no he dicho “tener”) algunas canciones era muy difícil. Era como buscar una aguja en un pajar. Eso sí, la satisfacción era infinita. Tanto que aún dura en el recuerdo, como el primer amor.

De adolescente me quedé a dormir en casa de Pablo. Teníamos la radio puesta mientras charlábamos de esto y lo otro hasta bien entrada la noche, con la penumbra de un patio interior de la Guindalera. De fondo sonaba alguna emisora local de susurro al micro, de voz rota impostada.

De pronto, lentamente, un largo crescendo. I can feel it coming in the air tonight. Esperábamos el redoble más mítico del pop-rock de los 80.

Era imposible saber cuándo volverías a escuchar la canción. A veces me resultaba más fácil aprobar matemáticas que grabar una cinta con esas 3 ó 4 canciones. Para mí era una espera insoportable, inaceptable. No obstante, en ello había un misticismo embriagador que visto desde hoy me instala en la nostalgia. Supongo que por eso este blog.

Con algo de dinero puedes de hecho tener canciones. O mejor, LPs. Compras paquetes de cintas de 60, de metal a ser posible, y grabas y grabas.

Ahora, todo aquel material es víctima del paso del tiempo en sus cajas del trastero. Antes los CDs, después los MP3, ahora el streaming, todos han acabado con el noble arte de grabar y de acumular. Solo llenar de MP3 un pen drive se le parece, pero sin el romanticismo que lo rodeaba, porque descargar lo se hace todos los días en Mercamadrid. Y menos robando. Prefiero atesorar el Funeral de Arcade Fire que descargarme las verduras de mi amigo Eloy en la Mula.

En resumen, hemos pasado de buscar una canción que te obsesiona, a acaparar archivos sin ton ni son y ahora a “spotifoirlos”. Me siento como un SQL Server melómano.

PS: ahora que Phil Collins deja la música para ser “un padre a tiempo completo” (eso es que le ha caído una buena bronca de la madre), ahí va mi agradecimiento por la buena música que nos ha dejado desde Genesis hasta los 90. Es cierto, en mi opinión que su calidad ya había  bajado mucho últimamente. Pero no es el único. De nuevo un ejemplo a lo Tucker Crowe

 

 

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