Últimamente hay gente que dice que ya solo se puede medrar fiera de España. Pues bien, hay gente que piensa y hace lo contario: viene a España a labrarse un futuro. En el mundo de la cultura pop-rock no faltan los ejemplos: Immaculate Fools, Jackson Browne o The Posies. Es cierto que ninguno son mainstream, pero no es menos cierto que su carrera, hecha a fuerza de estudios patrios y giras por muchos pueblos en salas pequeñas.

Esta semana se ha puesto a la venta el último trabajo de The Posies: blood/candy, con grabación y sello españoles. Un disco (es un decir, en la era de las descargas que conviven con los vinilos) “cargado” de melodías que iluminan la habitación, voces que resuenan en los oídos y guitarras que merodean por el cerebro.

Y puesto que los principales diarios de tirada nacional lo ignoran, aquí va una reseña del concierto de anoche.

Presentaban en la sala Heineken de Madrid este último disco en 5 años. Ya parece ser costumbre que el dúo Ken Strongfellow y Jon Auer esperen a que vayan llegando los invitados a la entrada de la sala de Princesa. Allí, por segunda vez, pude charlar un minuto con Ken y decirle que blood/candy me había gustado.

Como me había avisado el 50% de los Posies, el setlist estaba lleno de sus nuevas canciones. Adjunto una foto en la que se ve que de las 20 canciones, 9 son de su último trabajo. Y muchas de Amazing disgrace, lo cual se agradece en forma de Throwaway u Ontario.

En resumen, fue un concierto que sufrió las consecuencias de basarse en un – gran – disco que solo llevaba dos días en la calle. Cercano como estar en el garaje de tu primo. Acabó con Definite door, que a la vista está que no es una señal.

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