La banca y la radio deportiva en España son dos instituciones sólidas. La primera ha pasado con éxito un stress test que ha proporcionado seguridad a los mercados y a la economía en general. Los segundos han experimentado este verano un curioso proceso.

Alguien ha cogido los locutores y comentarista y los ha agitado como una coctelera. Y de repente han aparecido mezclados. Todo sigue igual, claro, pero ahora si te gustaba tal o cual locutor debes buscarlo por el dial. Y es que en el fondo, los periodistas en los grandes medios de comunicación (empresas radiofónicas) son como los taxistas, que no circulan por la calle, comercian. O como las putas, que no pasean por las aceras, ofrecen un producto. Pues los periodistas igual. Así funciona este circo.

¿Es realmente importante esto? NOOOOO, pero mientras has leído esto, no has pensado en otra cosa. Te has olvidado de la hipoteca, et has olvidado de la cuesta de septiembre, te has olvidado de la depresión postvacacional. Te has olvidado de todo porque este asunto tan intrascendente lo ocupa todo, como un cáncer.

Así que ahora, Nadal, Gasol, Alonso, y la selección de fútbol deben prodigarse en las radios públicas y privadas, siendo estas de joint ventures o de los obispos (un joint venture divino), qué más da. Se necesitan mutuamente. Los ingresos de las radios provienen de la publicidad. Y el 70% de ellos los dan las retransmisiones deportivas. Así que si hay que arrumbar espacios de información o de entretenimiento (magazines, se llaman) se hace porque hay que dar el partido amistoso y poner el micrófono a los creadores de opinión: chicos de 20 años que son enormes expertos en play station. Salvo excepciones, menudo ejemplo. Vivir metiendo goles al arcoíris…

Os dejo con el video que da título al post: se trata de una versión que este verano ha hecho furor entre mis amigos (tranquilos, solo leen este blog por descuido). Una mezcla de emoción y de incredulidad. Emoción porque la versión, desprovista de una producción alambicada, de una de las mejores canciones de la historia del cine y más versionadas desde que la interpretara Judy Garland, es sobrecogedora.

Puesta de sol
verano de 2010

E incredulidad por el tamaño de mi tocayo hawaiano. Si esto le añades dos ingredientes muy emotivos, tienes la canción del verano: el tocayo las pichó (se pueden ver imágenes de su funeral en Hawaii) siendo un muy popular cantante folk, y que sonaba constantemente en las irrepetibles puestas de sol son un gin tonic en la mano. No se puede pedir más.

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