Quería llevar toda la biblioteca del itunes en el USB del coche. Ya sabes que mi ipod debe ser como el bolso de las mujeres: he de encontrar cualquier cosa que necesite en cualquier momento. Por eso pujé en Ebay por uno de 30 Gbs. Y gané. Pagué por PayPal y, como diría el bueno de Stevie, “firmado, sellado y entregado”, el ipod es mío. Por cierto, esta canción de Wonder fue exactamente la tercera que me encontré en él.

Sólo sé que se lo he comprado a una tal Lorraine que vive en algún sitio de Inglaterra. Aunque su aspecto y edad son un misterio, ella, creo que deliberadamente (es fácil “restaurar” un ipod), me ha mandado su cacharrito con 3129 canciones. Y eso es muuucha información.

Lorraine no da pistas claras sobre su edad porque me he encontrado desde High School Musical (en música y podcasts) hasta The Temptations, pasando por Bruce, Red Hot Chili Peppers o Queens of Stone Age. Sin embargo, no había U2 ni Bob Dylan.

Si lo vemos con ojos de un aficionado español podríamos equivocarnos. Mucha de la música que encontré sería catalogada aquí como rara o de alguien muy avanzado: Fall Out Boy o Editors, por poner dos ejemplos. Otra, en cambio, como muy pop: Britney Spears o Take That. Pero la media de gustos musicales no es universal, aunque no encontré ninguna canción que no fuera anglosajona (británica o estadounidense) y con que casi todas eran músicas descargadas ilegalmente. Esto segundo lleva casi automáticamente a que sean recopilaciones o grandes éxitos del momento, acumuladas en las gigas del Apple. Y eso explicaría que tuviera el tema de Stevie (junto con otros, claro) que se volvió a hacer famoso por haber sido usado en la campaña electoral de Obama en 2008.

También hay hueco para las sorpresas: hay grupos con más de dos canciones de lo que nunca había oído hablar (y sonaban bien): The Kooks, JoJo o Modest Mouse. Además, el humor de Weird Jovanoti o Monty Python tenían su sitio ente tanta Giga.

De modo que tenemos a una seguidora de las tendencias occidentales que se expresan a través de la música pop de masas. En suma, yo diría que Lorraine tiene menos de 25 años, que le gusta la moda, que no viaja fuera de Inglaterra y que con el dinero que le he pagado se quiere comparar un ipad para ir al fish and chips de la esquina.

Y parafraseando un anuncio hortera donde los haya: “No es lo que escucho, es lo que soy”. Restauré el ipod irremediablemente.

Anuncios