Llevaba días quejándome de la incesante lluvia u con la dichosa tonadilla en la cabeza. En lo primero no estaba en absoluto solo. En lo segundo… bueno, en lo segundo, me empezaba a preocupar.

Una melodía se te pega y no te la quitas ni duchándote con agua fría. A lo mejor si te duchas con Leonor Watling sí, ahora que lo pienso. Y, aunque no tuve ni de lejos la oportunidad, no lo digo porque la música de Marlango sea un poco pastelosa, ya me entiendes.

El caso es que los silencios mentales se me rellenaban con estúpidos canturreos, “gusanos auditivos“o “gusanos mentales” los llaman. Poco a poco fui aceptando que estábamos obligados a convivir. Cuando llevaba ya tres meses con la cancioncilla pegada al cerebro, decidí conocerla mejor.

Empecé por darme cuenta de no tarareaba toda la canción. Repetía, en un bucle infinito, solo la parte que dice:

I lost my faith in the summertime Perdí mi fe en el verano

‘cos it don’t stop raining Porque no para de llover

The sky all day’s as black as night el cielo todo el día tan oscuro como la noche

But I love complaining pero me encanta quejarme.

Y me percaté de que en el fondo yo soy así. Me encanta quejarme. Mozart era un genio de la música, un tono absoluto, y Beethoven era sordo y los Beatles le dedicaron un a canción. Qué importancia podía tener entonces canturrear constantemente a Oasis.

Si al menos fuera Supersonic, The Masterplan, Slide away, o incluso Wonderwall, otros cantarían conmigo. Pero en estoy también estoy solo. Bueno en lo de la lluvia no. Lo que pasa es que los Gallagher son unos pelmas, siempre con esa pose de gamberros. Y precisamente yo, que soy un buenazo.

Cuando ya llevaba un año con el gusano, descubrí el video y me hizo gracia imaginarme bailando delante de mi propio ataúd en mi propio funeral. No me va a pasar ni de coña, pero tiene gracia.

 Un día, no tan harto como humillado por la canción (al fin y al cabo 2 veranos habían pasado ya, decidí sacármela de la cabeza. Dudé entre un shock de la melodía de los móviles Nokia o la de cierre de Windows. Esto solo lo arreglaba la tecnología punta. Me decanté por esta segunda y ya llevo dos años cerrando Windows como metáfora de mi propio apagado. Es la importancia de ser ocioso.

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Los términos Gusano auditivo y gusano mental, así como su funcionamiento obtenidos de Oliver Sacks, “Musicofilia, relatos de la música y el cerebro” (Anagrama 2007).

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