Ayer mismo fui al taller mecánico, para mi coche, se entiende. Mientras esperaba, después de haber cogido hora por teléfono a que me atendieran, decidí ir al bar de la vuelta a tomar un cortado. Nada más entrar me llamó la atención escuchar Rest my chemistry, de Interpol. “La mejor canción de 2007”, pensé para mis adentros. Pedí el cortado y me acodé en la barra a disfrutar I bathed in nothing but sweat y otras lindezas.

Los demás clientes apuraban sus licores y cogían sus coches, aparcados en segunda fila. Luego sonó otro tema indie que no reconocí. Y después Foo Fighters, para cuando ya había terminado el café. “Sei tu, divini caffè, il cui dolce liquire senz’ alterar la mente, sa far sbocciare il cuore”.

Se agradece no escuchar, por una vez, los 40 principales, le espeté al camarero, mientras rebuscaba en mi cambio.

¿Por qué, se oshe demasiado?, me preguntó con ese acento argentino tan seductor. ¡Demasiado!, tú lo has dicho. Y sin pedirlo, gratis, quise añadir. Pero simplemente le alabé la selección musical.

 “Sí, me lo bajo sho mihmo”. Ah

 Regresé al taller y cuando fui a pagar la chapucilla le ofrecí la tarjeta de débito. “Te tengo que cobrar el IVA entonces…”.

 Irregularidades cotidianas españolas:

 1.- La cita previa no vale de nada en algunos sitios. Solo te da derecho a quejarte, inútilmente.

2.- Alcohol y coches. Es imposible ir contra ciertas tradiciones. Es mejor que se mueran solas. Como los toros.

3.- Estacionamiento en segunda fila. Es un incordio, pero todos lo hacemos, ¿no?

4.- Canciones bajadas y reproducidas en lugares públicos. Como se entre la SGAE…

5.- ¿Tendrá licencia el bar? ¿Papeles el tipo?

6.- Menos IVA, más carreteras, pero que los pague otro.

 De esta lista se desprenden ofensas y placeres ciudadanos. Me quedo con el momento café+interpol. ¿Y tú?

 (¡Felicidades Clara!)

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