Este año estoy un poco contrariado. Los reyes no me han traído este año un e-Book. Ese libro digital capaz de situarte en el futuro con tinta electrónica, mandando la Galaxia Gutenberg a la porra.

Yo lo había deseado con todas mis fuerzas. Si hubiera tenido el móvil de sus majestades les hubiera mandado un sms para recordárselo. En la cabalgata, cuando nadie me miraba, se lo mascullé a Baltasar. Y diría que me vio hacerlo.

Pero los reyes son caprichosos. Cuando ayudé a mis hijos a preparar el agua para los camellos y un poco de bollito para sus majestades, añadí un chupito de ron cuando los pequeños se acostaron. Creía así, en vano, que los reyes me lo sabrían agradecer con un kindle.

Pero ya he visto que en Amazon han vendido pocos. Es una noticia de la semana pasada. Y yo que pensaba – y no era el único – que pasaría como con el walkman: basta de llevar cintas de 60′ en los bolsillos, viva alojar 5000 canciones en un cacharrito.

Así que tendré que seguir contentándome con cargar con los libros en el metro o en el WC. Aún deberé seguir oliendo el papel de los trasnochados libros y pasar sus hojas con los dedos. Y subrayando y escribiendo anotaciones de mi puño y letra, personalizando eternamente una pieza única e irrepetible, releer y rememorar las dedicatorias de sus afanados autores. O seguir pendiente de hacer bookcrossing con los textos de amigos.

Gracias majestades por no “liquidar” la letra impresa.

the book of love has music in it el libro del amor contiene música en su interior

in fact thats where music comes from en realidad es de donde procede la música

some of it is just transcendental, alguna es trascendental

some of it is just really dumb y otra es realmente tonta.

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