Me dijo la otra noche Pablo que hay unas cámaras digitales que vienen equipadas con “disparador de sonrisas”. Por lo visto, según la publicidad, “consigue que los retratos y fotos de familia sean aún más divertidos. Detecta automáticamente las sonrisas de las personas que fotografía y activa el disparador en el momento justo para captar más caras felices”.

Acababa de estrenarla. La dejó encima de la mesa. Allí estuvo un buen rato. Mientras ellos conversaban. La cámara estuvo horas y horas sin hacer un movimiento electrónico.

Ellos seguían hablando, mientras que su conversación se hacía cada vez más tensa. Cada uno tiraba del hilo del otro con mayor fuerza. En un momento él le preguntó solía contestarle con monosílabos. Ella dio un respingo en su silla y soltó una carcajada.

La cámara ni se inmutó.

En otra ocasión, más tarde, ella quiso saber si la quería de verdad. Él esgrimió media sonrisa y solo supo contestar con el silencio.

La cámara no disparó.

De pronto apareció una tercera persona. Él se quedó serio, desconcertado. Ella levantó la cara y en ese movimiento el gesto mudó hasta una sonrisa.

La cámara lanzó una ráfaga que sonó como un francotirador. Jamás imprimieron esas fotos, por lo que nunca han existido.

I’ll make my getaway Encontraré la salida.
Time on my own tiempo a solas
Search for a better way buscaré lamejor manera
To find my way home de encontrar el camino a casa
To your smile hacia tu sonrisa

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