Las críticas y resúmenes de productos musicales suelen leerse antes de conocer tú mismo la obra. En esta ocasión no ha sido así conscientemente. 

Acabo de leer una novelita que es grande. Como creyente en la influencia social de la música pop-rock desde mediados del siglo XX, agradezco “Deseo de ser punk” (Anagrama) de Belén Gopegui. 

Parece la continuación de novelas de Nick Hornby como “Alta Fidelidad” (destaca el momento AC/DC en la tienda de discos) o su última publicada en España “Todo por una chica” (ambas en Anagrama). Música rock y adolescencia para muchos representan, casi citando a Gopegui, joven-rebelde-inadaptado-peligro. De hecho, esta era la foto que ilustraba la reseña del libro de Gopegui en Babelia (El País)

Esto es poco serio...

Pero con estas obras se va abriendo esa brecha por la que se filtra una nueva ecuación: persona-sociedad-cultura pop (música)-cosmovisión. Dicho de otro modo, que a veces me lío, la cultura popular es importante para la gente y cómo vive su vida. En esta obra el rock es un personaje más que hace que influye decisivamente en los protagonistas. Dice Martina, la heroína de “Deseo”: “Entrar en una canción tiene que ser como la electricidad: en vez de un sitio, algo que te atraviesa y, mientas lo hace, la atracción hacia unas cosas y la repulsión hacia otras se vuelve muy potente. Tanto que tienes la impresión de estar siendo abducida y ahí estás tú, fiera de órbita, en un sistema planetario nuevo donde importa los que vibras, deseas, blasfemas y sueñas mientras vives esa maldita canción”. 

Y en cierto sentido escribo este post hasta arriba de envidia. Gopegui, como antes hizo Hornby, ha sabido concentrar en esta obra todo lo que llevo intentando decir en este blog y que se resumiría así: cómo la música que escuchamos te ayuda a definir tu camino (código diría la novelista) en la vida. Y en él, qué es la amistad, la relación con los otros, la construcción del yo, etc. Desde que somos adolescentes. A unos les ayudan las artes plásticas, a otros las escénicas. A muchos las canciones de su vida. 

Es curioso, pero justo escuchaba, por centésima vez porque forma parte de un disco irrepetible (frosting on the beater – y memorable concierto de 15º aniversario en la sala Heineken), una canción que tiene la delicadeza y la fuerza que Martina reclama para SU música: coming right along de The Posies: 

 

Freed the daytime with indifference liberado el día con indiferencia 

Watch the twilight starve the sun observa cómo el anochecer agota el sol 

Shuffle home against the darkness vuelve a casa en la oscuridad 

Turn the key and bite your tongue gira la llave y muérdete la lengua 

And please be strong y por favor se fuerte 

You don’t know it but you’re coming right along, no lo sabes, pero estás llegando

En la novela no se menciona este tema, pero creo que encierra muy bien la esencia de la obra, en música y letras. Y, por cierto, solo hay Iggy Pop al final y solo una mención a Alice Cooper. La mercadotecnia no exagera, miente.Curioso que el día que escribo esto, retiran la palabra a un adolescente en el Congreso por hacer lo que Martina califica de “atentado acústico”. Da igual, en realidad, lo que dijera. Un chaval se pronuncia sobre algo del mundo de los aadultos: “no lo sabes pero ya estás llegando”. Pues eso.

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