Ya están aquí las colas en las administraciones de loterías de la Puerta del Sol. Nos encaminamos inequívocamente hacia la Navidad”. No, este blog no se va a llenar ni ahora ni dentro de un mes de guirnaldas, espumillones o de un belén rockero. Es solo una constatación del transcurso del tiempo, que es en lo que él pensaba mientras entraba en una conocida franquicia de cafés caros y servidos de tu puño y letra, que empieza y termina por S y que queda cerca de Sevilla.

Una calle de MadridEn esa misma acera, la Historia, ese paso del tiempo que nos han contado, de Madrid y, por extensión durante muchos años, de toda España ha estado presente. Era una zona financiera, en la que, como diría Dylan, estar en la calle “pensando en el Gobierno”, esta vez sin un diplomático ni un gato siamés. En otras calles se piensa en sobrevivir o en pasarlo bien.

Estuvo allí el tiempo suficiente para observar cómo, mientras la nieve va cubriendo las grietas del suelo, un derrochador compra cigarrillos y un billete caducado de la once. Estas calles, que tan bien solía conocer, ya están decoradas ridículamente como un Elvis temporal y con un olor artificial que no les corresponden. Ahora todo es una réplica de lo que solía ser y parece más un lugar en el que vivir que el sitio en el que vives.

Lo sé porque me contó que en esas calles se acordaba de ella, de los lugares en los que se encontraban, los sitios en los que se besaban y que ahora se ha convertido en un lugar vacío, que solo seduce ya a los consumistas. Dice que hay veces en las que vendería su alma (si es que no la poseen otros ya) para simplemente quedarse viéndola fumar. Su ciudad se ha convertido en un lugar en el que ya no suenan canciones de amor. Ya no hay cabinas, los bancos son de diseño y hay que cruzar por el paso de cebra. Aquí, los solteros ya no llaman a sus amigos para tomar algo y cada tres coches hay un taxi. Y es que hay noches en las que los marcianos podrían aterrizar en el aparcamiento y a nadie le importaría.

Tantas veces ha pensado “múdate antes de que esta pequeña ciudad se vuelva y te devore”. Pero, un nuevo manojo de llaves para una ciudad nueva… En ocasiones el remedio es peor que la enfermedad. Puedes ocultar tu procedencia, pero ya se sabe que el antiguo propietario siempre conserva las llaves. A veces, distinguir la verdad de la mentira es como tratar de separar el hielo de la nieve. Así que se toma su tiempo, porque en el fondo todos estamos enamorados del tiempo.

La navidad viene y la ciudad se engalanará como una fulana. La gente comprará lotería sin acordarse de que el año pasado solo le tocó pagar, una vez más… Estos días tan oscuros hacen parecer las noches más luminosas.

(NOTA: Este post está escrito íntegramente desde el tercer párrafo con la traducción y adaptación libre, ni prohibidas ni permitidas, de textos de canciones de Del Amitri como Surface of the moon, Former owner, Nothing ever happens, Move away Jimmy Blue, Stone Cold sober, Medicine).

(foto tomada de la Exposición “Madrileños” del Archivo Fotográfico Madrileños)

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