Ayer me llamó la atención un pequeño cartel de una empresa constructora en la Gran Vía de Madrid: “la felicidad no se compra, se construye”.

En realidad este post podría terminar aquí, pues el eslogan habla por sí mismo. Desde ese punto de vista, hay que reconocer que está muy logrado. Pero algo quiero añadir.

Lo primero, cuando en los medios se habla construcción y constructores me viene a la mente la ya vieja cancioncilla de los Housemartins (menos conocida que Caravan of love o Happy hour, célebre por su video de plastilina): build.

Ese disco (cinta entonces) de 1987 lo habré escuchado miles de veces. Entonces la burbuja inmobiliaria aún no había estallado, por lo que este tema sólo era una inocente canción sobre albañiles. Hoy me parece otra cosa, llena de ironía y melancolía típicamente inglesas: “desde el mecano hasta el legoland, aquí vienen con un ladrillo en la mano, tipos con la cabeza llena de arena, hay que construir”. De alguna manera, el furor constructivo estaba ahí. Y siendo ingleses, cómo no pensar que buena parte del alicatamiento de la costa española es propiedad de jubilados ingleses (y alemanes, entre otros), así que parte del furor quizás venga de allí. Como no he encontrado referencias de qué motivó la letra de la canción en cuestión, me concedo la libertad de pensar así.

Por una parte, que un eslogan publicitario se refiera a la felicidad con ese desparpajo es el signo de los tiempos. Por otra, afirmar que la felicidad no se compra parece una obviedad. Podríamos citar a los mismísimos Beatles cuando decían Can’t buy me love (te compraré anillos de diamantes si te hacen sentir bien […] porque no me preocupo demasiado por el dinero, el dinero no puede comprarme). Pero decir que se construye se me antoja un exceso. Quizás el autor quiso decir que para ser feliz hay que esforzarse y buscar la dicha día a día. Y con la que está cayendo para ese sector quizás sería más preciso decir que la felicidad no se compra, se vende.

Por cierto, “os quiero un huevo, tíos”, que diría aquél (porque ya he visto el artículo de Marco, que ha vuelto a la bendita rutina cole-casa).

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