Echo el cierre temporal por vacaciones con una noticia que no por pasada deja de ser llamativa. Me hace reflexionar sobre muchas cosas. En primer lugar, ¿qué es una canción no apta? ¿No apta para qué?

Me imagino a los dictadores argentinos escuchando las canciones de la época y decidiendo mientras torcían el gesto con sus bigotitos y su gomina en el pelo. Literalmente elaboraron un listado (canciones-prohibidas1) de “cantables cuyas letras se consideran no aptas para ser difundidas por los servicios de radiodifusión”, no sea que el espacio radioeléctrico se llene de mierda subversiva y a moral.

Me han llamado la atención las siguientes canciones del pop-rock anglosajón (hay más, pero el 90% son hispanoamericanas, que no conozco):

Get down, make love – Queen

Es una canción de letra salidorra y música psicodélica. Aquí una versión en directo de 1977. Desde luego no es de las más conocidas de la Reina.

Cocaine –  Eric Clapton

Aunque se trata de una canción de JJ Cale, fue Clapton quien la popularizó. Y dice cosas como “si tienes malas noticias y quieres sacudirte las tristeza: cocaína”. No deja lugar a dudas: los camellos nunca han tenido mejor promoción. El propio Clapton, como otros, restaurado y decente, con canciones tan luctuosas como Tears in heaven.

Another brick on the wall – Pink Floyd

La parte segunda de esta canción es el tema más conocido de un doble álbum conceptual grandioso de 1979: The Wall. Narra el proceso degenerativo de su protagonista, Pink. En ella se dice que no necesitamos educación ni control mental ni sarcasmo oscuro en la clase… vamos un alegato contra la educación. Llega a afirmar que el profesor no es más que otro ladrillo en el muro. Razón de sobra para prohibirla, supongo.

Do ya think I’m sexy – Rod Stewart

Con ese pelufo leonino, Rod Stewart cantaba esta canción que revitalizó el rock marchosos de los 60 hacia un estilo más discotequero. Los dictadores argentinos (y todos los demás) debieron de ponerse muy contentos al conocer que Rod cedió de por vida los derechos de esta canción a UNICEF. Lo malo: que Paris Hilton ha hecho una versión. El micrófono no ha aparecido.

En fin, sexo, drogas y rock’n’roll: la trinidad del mal.

Reflexión: Por qué prohibir cuando realmente la realidad es que cuando uno pone las radio fórmulas nadie escucha la letra, nadie presta atención, salvo al soniquete de fondo. Ya te pueden estar diciendo los números de la lotería del sorteo de mañana que da igual. Así que prohibir, en esto como en tantas cosas, incita a saber qué dice. Ahora sí. ¿Por qué la prohibirán? Y lo cierto es que hoy cualquiera de estas canciones e pueden escuchar en las emisoras pastelosas de occidente, incluso machaconamente.

Además, si los argentinos y sobre todo los dictadores argentinos hubiesen podido escuchar estas canciones tan tontas y, por ende, inofensivas si se escuchan como lo que son, quizás antes de enfrentase a los británicos por las Malvinas, se hubiesen ido de juerga juntos. Mucho mejor.

Reflexión final: por qué a la prensa le gustan tanto estas noticias. El tratamiento amarillo de la cultura popular. Por qué luego es presa de blogs bobos como este?

Nota: de 1981 a 2009; de Argentina a Madrid, como una fotocopia. Internet es fascinante.

Buenas vacaciones y nos vemos en septiembre (salvo causa de fuerza mayor).

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