Una gira de más 30 ciudades americanas y europeas. Más de 23 canciones en cada cita. Unas distintas, otras repetidas. En casi todas ellas ha acabado con Twist and shout.

2 de junio de 2009
Tampere, Finlandia
Concierto en el Ratinan Stadion

Salimos al escenario para los últimos bises. La noche había sido correcta, ni excelente ni mala. Los fans de las primeras filas se sabían como una oración las letras. Me parto de risa al verlos canturrear mis letras en un inglés lamentable. Ahora cada vez que escribo una canción me los imagino en los conciertos y me dan ganas de escribir algo así como my taylor is Rich, en vez de He was born a little baby on the Appalachian Trail At six months old he’d done three months in jail. Bueno Surprise surprise es un poco así. Pero esa canción se la oí tararear a mi hijo Jesse el día que vino con 8 cates, el muy lerdo.

A lo que iba. Como casi todas las noches empezamos a tocar Glory days. Ya sabes, esa canción marchosita que me inventé un día que me encontré con un colega del colegio que era jugador de béisbol. Normalmente la gente cuando se encuentra con un viejo conocido mira para otro lado o simula que le han llamado al móvil. Aunque tú estés entrando y él esté saliendo de un bar. Pero claro, yo soy Bruce. ¡Cualquiera me pasa por alto! Y eso que antes me ponía unas ray-ban de flipar y una gorra de los Yankees que parecía un 20 añero para disimular. Quizás por eso él se dio perfecta cuenta y se me acercó. Es como si te encuentras con un viejo conocido del colegio y él es un torero  muerto famosísimo, tipo Manolete, pero claro yo soy BRUCE. ¡Chúpate esa!

El caso es que el órgano estaba ya terminado su riff y como estábamos en Finlandia le digo a Steve, “oye majo, ¡¡vamos a tocar Santa Claus is Coming to town!!”

–           Pero si hace años que no la tocamos. Además, estamos en verano. ¡Da mal rollo tocar un villancico en verano!

–           ¡Menos gritos milagritos! Que aquí el Jefe soy yo.

En eso llega Clarence y le pone ese careto que tiene que acojona. Cualquiera le dice que no va a hacer el hohoho! Steve se aprieta el pañuelo (ahora que lo pienso, en más de 30 años que lo conozco nunca le he visto el pelo) asintiendo y Roy empieza a darle al piano.

“You better watch out…”

La gente lo flipa, a pesar de que son finlandeses, pero jamás en las artes escénicas ha fallado la apelación a los estereotipos patrioteros. Vamos, que en Moscú toco la kalinka si hace falta y el memo de Steve hace horas extras aprendiéndosela a la balalaica, si hace falta.

Entonces pasó. Supongo que estaba aturdido, a lo mejor me pasé y se lo debí haber dicho antes. Pero se me pasó. Me vino el pipa con que qué púa quería y que si la harmónica la había estado chuperretenado Suzie y se me pasó. Con esto de la gripe A, cualquiera se fía de una violinista rubia.

Así que cuando terminan el solo de saxo y el piano de Roy, digo ¡un, dos, tres! y es el momento de acabar con Twist and Shout. Queda muy pintón y todo el mundo se va a la cama o de copas o de putas, o las tres cosas a la vez, con una sonrisa en la cara. Mientras nos preparamos, algún memo del público ya gritaba oeee oeoeoeoeee… ¡Cómo lo odio! Los españoles se creen que me encanta…

Pero en el momento mágico de la primera nota, se me rompe la tercera cuerda y no puedo empezar el riff… ¡Mierda! Cuando le voy a hacer un gesto a Steve para que lo haga él, se me acerca y me dice al oído:

–           ¿Qué tal si dejas la guitarra y sacas a ese pibón de la primera fila a bailar y nos dejas tocar Dancing in the dark, Boss?

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Para ver la set list de aquel concierto en Finlandia y de toda la gira:

http://www.brucespringsteen.net/live/2009setlists.html#20090530

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