Una compañera del trabajo me ha dejado un CD de recopilación de “los 31 (¡) éxitos de artistas cristianos de 2005”. Me generó una curiosidad inmediata. ¿Eran solo cantantes cristianos o sus temas? ¿Son como el “alabaré” en versión pop? ¿O quizás algo más gospel? (Itunes lo clasifica como “gospel y religioso”).

 Contienen grupos como Mercyme, Casting Crows (no confundir con los “ateos” Counting Crows), Selah, Newsboys, o Chris Rice (¿el Chris de Burgh cristiano?). Os dejo un ejemplo que he encontrado en you tube:

Si uno no presta atención a las letras, pasaría perfectamente como pop o AOR: muy pegadizo, ultra-romántico, con predominio de las melodías, una producción muy pop. Eso unid a pendientes, gorras, ropa informal, fotos de jóvenes modernillos… Muy al estilo One Republic o Mariah Carey, en muchos casos. Dicho de otro modo: emplean el lenguaje de la música de masas, de video clips y conciertos multitudinarios para emitir mensajes de amor por Dios y el bien que les hace en sus vidas. “La canción “never alone” surgió en un momento en el que vivimos muchos retos. En ese momento, rezábamos y parecía que Dios no estaba. Él nos recordó su promesa de que nunca nos dejaría o abandonaría, así que confiamos en su promesa en lugar de confiar en neutros sentimientos” – admiten las Barlowgirl en los créditos del CD.

En los países musulmanes toda música (casi) es religiosa. La clásica es toda (casi) religiosa. Pero en España (en Europa) el mainstream no se puede permitir el lujo de especializarse. Es de centro, como los conocidos partidos políticos atrapa-todo. No podría haber, por ejemplo emisoras de country o de new age. Todo lo más solo de música española. Pero en Estados Unidos es otra cosa: hay emisoras de Internet, CDs, etc. No tiene nada de particular, cada cosa tiene su público. Y lo cierto es que alabo el gusto de usar la música popo para llegar a ese público.

Salvo por el rechazo, no había tenido contacto alguno con este tipo de música pop-rock. Tengo una imagen relativamente negativa de esos planteamientos. Una imagen de anacronismo eclesiástico (pasé 9 años en un colegio de curas y, al menos, algo lo conozco) y de inmovilismo en las formas y en los fondos. Ejemplos hoy no faltan, desafortunadamente, en la Iglesia española. Pero debo admitir que estos movimientos representan una modernización en las formas que lo hacen atractivos. No en vano el catolicismo pierde muchos fieles en favor de un cristianismo (evangélico) mucho más emotivo y adaptado a la realidad.

Así pues, curiosidad satisfecha. Al 99% de mis amigos les encantaría este disco para ir de vacaciones este verano. En mi caso, la verdad, no me veo cantando solo en el coche “siento tu presencia aquí conmigo” (Mercyme). Miraría a mi alrededor un poco preocupado.

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