Empieza a ponerse de manifiesto un fenómeno en la música popular contemporánea que es ya normal en la clásica. La corriente “culta” de la música, la hermana mayor de la música pop, vive hoy de reinterpretaciones de los grandes clásicos. Creo que es muy escasa la difusión en auditorios municipales de obras compuestas en los últimos 50 años.

Cualquiera puede ver que proliferan los grupos que copian, reinterpretan o rinden tributo a los grandes grupos de los 70 y 80. Eso sin contar a los propios grupos que se reinventan a sí mismos: Led Zeppelin hace un par de años, Spandau Ballet, que vuelve este verano tras 20 años de silencio, qué decir de Queen, o de The Police. Sin nuevo material, la música de estos clásicos del pop-rock regresa a los escenarios europeos (más lucrativos que los estadounidenses). Y aún habría que hacer mención a otros dos fenómenos: interpretar discos enteros con ocasión de algún aniversario (Lou Reed, The Posies) o llevar a musicales la obra de grupos (Queen – que también tienen su Dios Salve a la Reina actuando-, ABBA, Billy Joel).

Me voy a centrar en este post en los grupos que imitan – a veces, clonan – a los clásicos, recuperando su obra y ofreciéndola a las generaciones más jóvenes. He aquí algunos ejemplos.

Genesis: para mí The Musical Box es uno de los casos paradigmáticos. Los vi en el Palacio de Congresos y Exposiciones hace unos años reinterpretando The Lamb desde la primera hasta la última notas. Fue un espectáculo sobrio, pero sorprendente ver cómo se vestían, imitaban gestos, voces y, por supuesto, la música con un respeto casi reverencial por el Genesis original.

Pink Floyd: este mítico grupo, también mal avenido, tiene su grupo imitador en España, The Pink Tones “con mucho respeto y dando un show íntegro de luces y sonido”, según ellos mismo declaran en su web. Tengo pendiente ir a verlos en directo. Os dejo un vídeo suyo:

Beatles: el verano pasado vi uno grupo que en un lugar de vacaciones del sur hacia versiones suyas. Sonaban bien, se cambiaban de atuendo para cada canción…. En fin como una opereta en versión Sgt Pepper… Ahora bien, si la música de los de Liverpool no suena demasiado hoy en las radios, sí es esencial en directo (sobre todo como escuela de músicos debutantes). Aunque hay eminencias, como Neil Young, que vuelven a A day in the life.

Habría que hacer referencia en España (qué habrá por otros países) a la saga de U2 (llamados Achung band) o a los de Dire Straits (el grupo español Brothers in Band toca en Madrid el 27 de junio).

Algunos de sus elementos comunes: escenarios-auditorios. Sentados. Copia musical, incluido el espectáculo escénico y de luces. ¿Es una respuesta ante una posible escasez de creatividad? Puede ser. Lo que sí me parece indiscutible es que la música, el show mismo en otros casos, gana protagonismo. Ausentes los originales, las figuras, a menudo que no se soportan, aumenta la importancia del disfrute de sus canciones. No en vano, los ejemplos pertenecen a la familia “culta” del pop. Me permite pensar que mis hijos podrán ir a escucharla en directo y volver a ver de primera mano la música que sus antepasados ya disfrutaron. Igual que a Mozart.

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