Morirse es un incordio. Pero peor es hacerlo solo.

 No soy un gran fan de Nacha Pop ni de Antonio Vega, que ha fallecido hoy. Pero quién de nuestra generación no tiene una historia con alguna canción suya. La chica de ayer, el sitio de mi recreo, una décima de segundo, etc.

 En la edad escolar subirse a un escenario con los amigos es un subidón. Pero hacerlo en la Verbena de San Isidro de tu colegio (justo ahora hace muchos años) es un bautismo de fuego, algo así como el baile de graduación de las películas de los escolares Yankees.

 La chica de ayer siempre será esa canción. Cada vez que la escucho (demasiado frecuentemente por el bombardeo de música no solicitada que hay) me acuerdo de aquél grupo de chavales que ensayaba acordes, gestos y miradas.

 Aquellos días quedan lejos. La música sigue presente. The show must go on.

(en You Tube hay muchas versiones de esta canción. por el tono del post he optado por esta tan ingenua)

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