Me vais a perdonar que posponga la primera canción. Licencias de blogger, supongo.

Leo una entrevista en la prensa digital con el cuasi-adolescente creador de la penúltima revolución de música en la red, http://www.spotify.com. Desde luego no es la única que ya lo hace (véanse yes.fm, last.fm y otras), pero dicen que su streaming es de gran velocidad y sencillez. El caso es que esto del streaming me ha hecho pensar en que ya ni siquiera te descargas la música (con perdón de las discográficas y la SGAE), solo la escuchas.

estos son los niñatos de spotify
estos son los niñatos de spotify

El consumo de productos culturales se ha generalizado mucho. A mayor nivel cultural la gente consume más cultura: se venden más libros (se ¿leen?), más exposiciones se vistan (recomiendo las de la DG Bellas Artes http://www.mcu.es/promoArte/CE/Exposiciones/Directorio.html gente maja!) y más música se compra escucha. ¡Ah!

Según Bauman (un tío muy listo y que lo cuenta muy bien), en una “sociedad líquida” nada permanece. Todo envejece rápido. Nada satisface nunca. Todo es incompleto siempre… A mi modo de ver, es una consecuencia más del consumismo desaforado en que estamos (o estábamos hasta hace poco): compra y desecha. Y el resultado es: “tengo una biblioteca de 50.000 volúmenes”; “he visto todas las películas de Woody Allen” (mentira, no te ha dado tiempo); “tengo siete amantes, tres ex y cinco exsuegras”. O, en lo nuestro, “tengo toda la discografía de Van Morrison” (igual de mentira, es el Woody Allen de la música); o, sobre todo, “tengo 25Gbs de canciones en mp3”.

Así que no se compra música, se acumula y a renglón seguido se hace streaming sin cesar y al final son las gigas las que te poseen a ti mientras las oyes pasar por los auriculares o los altavoces portátiles del ipod.

Pero, ¿adónde quiero llegar? Antes escuchábamos discos (álbumes o LPs), ahora mp3 en streaming. Y eso cambia el juego por completo. Se podría pensar que en este blog hablaremos de canciones sueltas. No. Hablaremos de canciones en su contexto y el primero de ellos es su álbum. Me recuerda a esos que dicen que un Parlamento es solo el grupo parlamentario más grande porque ha ganado las elecciones. Pues una canción es ella y su circunstancia, aunque tenga vida propia y llegue a ser TOP #1. De eso también va este blog.

El mp3 ha roto el orden y el contexto de la música. La ha vulgarizado (que no democratizado), y al final la va a matar. Video killed the radio star en versión Ipod killed the music star.

Eso sí, tener un DVD con disco duro o un HDD multimedia de los gordos (lo confieso: yo tengo de los dos, y ipod, y un reproductor que hace streaming. LO SIENTO, SOY UN GEEK!!) es ya como tener una batidora en casa. Eso sí, al menos hay que reservarse una partición oscura y solitaria para tu música (a salvo de los pocoyos, caillous y little einsteis de tus hijos). Supongo que te hace sentir bien: puedo escuchar la canción que me plazca. No sé cuando, pero puedo. Et voilà!

No es consuelo, pero al final leo que han “crackeado” el sitio de spotify (http://www.publico.es/ciencias/206563/spotify/crackeado) Streaming de hackers.

Por cierto, la semana que viene empezamos fuerte: with or without you, en el doble sentido!

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