Hola a todos!

Es la primera vez que escribo un blog, aunque siempre he pensado que sería una buena idea compartir con todo aquel que tenga suficiente curiosidad tus pensamientos. Ahora bien, el problema es cómo hacerlo, con qué hilo argumental.

Recientemente he recuperado del fondo de mi memoria una película que me marcó más de lo que yo pensaba. Siempre he sido un melómano. Mi afición por la música, curiosamente, no se quedaba en la música. Así iba más allá, especialmente buscaba referencias en cosas tan tontas, adolescentes si queréis, en revistas, camisetas, pósters y demás fetiches musicales.

Y, por su puesto, también el cine. La película “Alta Fidelidad” de Stephen Frears del año 2000 me fascinó la primera vez que la vi por un detalle aparentemente nimio: Rob, el protagonista, tiene una crisis emocional y se rodea de su colección de vinilos para reordenarla por el orden por el que los fue comprando. Es una cosa que, reconoce el propio Rob, hace en “época de altibajos emocionales”. “De esa forma espero escribir mi autobiografía” – dice- “pero sin tener que molestarme en coger la pluma”. La imagen de este antihéroe podría asimilarse a una adolescente rodeada de sus peluches llorando sobre la cama.

Pues bien, esa película protagonizada por John Cusack es una adaptación de la novela del mismo título de Nick Hornby de 1995. Y así es como comencé a leer toda su obra, entre la que se encuentra una pequeña delicia para todos los que amamos la música pop-rock y, sobre todo, su relación con nuestras vidas (que en el fondo es la forma más sofisticada que conozco de “ir más allá”, como decía antes): “31 canciones” (Alfaguara).

Esa obrita se apoya en las canciones que han marcado su vida hasta entonces (2003). A partir de ahí ofrece un sin fin de comentarios acerca de sus emociones, su vida personal (su hijo autista, por ejemplo) y, sobre todo, el mundo de la música y el valor que para él tiene la música que escuchamos. Podría decirse que el autor comenta la banda sonora de su vida (escribe su “autobiografía”), pero también que al pop una importancia que, que yo sepa, nadie le ha dado en la literatura y, por ende, en la vida – o al revés.

Y, en esencia, eso es lo que me pareció una buena excusa para crear este blog: gracias a las canciones que a mí me han marcado podría volcar en la red las reflexiones que me sugieran sobre la actualidad y nuestra sociedad; las vivencias de mi generación y sus ilusiones y frustraciones. Eso es lo que “Mis 31 canciones” quiere ser. Cada semana recurriré a una canción o a un grupo de canciones que guarden alguna relación. Espero que sea interesante y espero vuestra participación.

Por cierto, podéis encontrar más información sobre Hornby en estas webs y, sobre todo, en sus libros (todos publicados por Alfaguara en España, aunque algunas traducciones, a mi modo de ver, dejan mucho que desear) y artículos:

http://www.nickhornby.net/

http://www.penguin.co.uk/static/cs/uk/0/minisites/nickhornby/index.html

http://en.wikipedia.org/wiki/Nick_Hornby

¡Empezamos!

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