Coming right along – The Posies 5 Diciembre 2009
Posted by Israel Pastor in canciones, literatura, música, nick hornby, pop, rock.Tags: AC/DC, alta fidelidad, Belén Gopegui, deseo de ser punk, literatura, nick hornby, the posies, Todo por una chica
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Las críticas y resúmenes de productos musicales suelen leerse antes de conocer tú mismo la obra. En esta ocasión no ha sido así conscientemente.
Acabo de leer una novelita que es grande. Como creyente en la influencia social de la música pop-rock desde mediados del siglo XX, agradezco “Deseo de ser punk” (Anagrama) de Belén Gopegui.
Parece la continuación de novelas de Nick Hornby como “Alta Fidelidad” (destaca el momento AC/DC en la tienda de discos) o su última publicada en España “Todo por una chica” (ambas en Anagrama). Música rock y adolescencia para muchos representan, casi citando a Gopegui, joven-rebelde-inadaptado-peligro. De hecho, esta era la foto que ilustraba la reseña del libro de Gopegui en Babelia (El País):
Pero con estas obras se va abriendo esa brecha por la que se filtra una nueva ecuación: persona-sociedad-cultura pop (música)-cosmovisión. Dicho de otro modo, que a veces me lío, la cultura popular es importante para la gente y cómo vive su vida. En esta obra el rock es un personaje más que hace que influye decisivamente en los protagonistas. Dice Martina, la heroína de “Deseo”: “Entrar en una canción tiene que ser como la electricidad: en vez de un sitio, algo que te atraviesa y, mientas lo hace, la atracción hacia unas cosas y la repulsión hacia otras se vuelve muy potente. Tanto que tienes la impresión de estar siendo abducida y ahí estás tú, fiera de órbita, en un sistema planetario nuevo donde importa los que vibras, deseas, blasfemas y sueñas mientras vives esa maldita canción”.
Y en cierto sentido escribo este post hasta arriba de envidia. Gopegui, como antes hizo Hornby, ha sabido concentrar en esta obra todo lo que llevo intentando decir en este blog y que se resumiría así: cómo la música que escuchamos te ayuda a definir tu camino (código diría la novelista) en la vida. Y en él, qué es la amistad, la relación con los otros, la construcción del yo, etc. Desde que somos adolescentes. A unos les ayudan las artes plásticas, a otros las escénicas. A muchos las canciones de su vida.
Es curioso, pero justo escuchaba, por centésima vez porque forma parte de un disco irrepetible (frosting on the beater – y memorable concierto de 15º aniversario en la sala Heineken), una canción que tiene la delicadeza y la fuerza que Martina reclama para SU música: coming right along de The Posies:
Freed the daytime with indifference liberado el día con indiferencia
Watch the twilight starve the sun observa cómo el anochecer agota el sol
Shuffle home against the darkness vuelve a casa en la oscuridad
Turn the key and bite your tongue gira la llave y muérdete la lengua
And please be strong y por favor se fuerte
You don’t know it but you’re coming right along, no lo sabes, pero estás llegando.
En la novela no se menciona este tema, pero creo que encierra muy bien la esencia de la obra, en música y letras. Y, por cierto, solo hay Iggy Pop al final y solo una mención a Alice Cooper. La mercadotecnia no exagera, miente.Curioso que el día que escribo esto, retiran la palabra a un adolescente en el Congreso por hacer lo que Martina califica de “atentado acústico”. Da igual, en realidad, lo que dijera. Un chaval se pronuncia sobre algo del mundo de los aadultos: “no lo sabes pero ya estás llegando”. Pues eso.
Don’t look back – Lloyd Cole 30 Noviembre 2009
Posted by Israel Pastor in canciones, literatura, música, pop, rock.Tags: Don't look back, ipod, Lloyd Cole, Pearl Jam
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Salía un poco agitado de una reunión de trabajo. Aleatorio canciones. Mi ipod es como el bolso de las mujeres: hay un poco de esto, un poco de lo otro, pero siempre encuentro lo que quiero.
Observaba desde la ventanilla del autobús las caras concentradas en las tertulias radiofónicas y en el único momento de intimidad del día (quitando evacuaciones angustiosas) de los conductores. Definitivamente, el atasco cumple una función psicológica: para los tertulianos y para los burgueses.
De pronto, en el coche de al lado suena una canción. De otra manera, jamás la hubieras oído. Pero apagas al periodista – únicos licenciados que no tienen estudios – y te pones a escuchar… vaya, ¿desde cuándo te gusta ESE tipo de música? No podrías reconocerla, pero súbitamente la adoras, como si en toda tu vida no hubieras escuchado otra música, como si la hubieses creado tú.
De pronto descubres que tus dedos tamborilean al ritmo de la canción. Es un momento mágico, irrepetible, pero sobre todo, robado. No es tu música, no es tu coche, es el solaz de otro al que no conoces de nada. Pero te adhieres en solitario, sin quererlo, en silencio. Es como un pensamiento que te cruza la mente cuando hueles su perfume. Como diría Pearl Jam, los pensamientos llegan como las mariposas. Es algo menos estéril que el agua a través de un caño, pero igualmente efímero.
Igual que paró, el nervio del tráfico se agita de nuevo. Y todo se va. Han sido unos instantes que no volverán, jamás. Pero tú te acordarás, siempre. O quizás no, porque en realidad no te importa recordar o poseer esa melodía, solo el momento, haber disfrutado.
El tráfico de hora punta en las ciudades es provocador. Suena tu móvil y otro semáforo te detiene. Pero TÚ YA ERES OTRA PERSONA. No mires atrás.
I used to wake up early solía despertarme pronto
Now it’s hard, hard enough to sleep ahora me cuesta mucho dormir
But life seems neverending la vida parece eterna
When you’re young cuando eres joven
Y yo, después de verte, también. La única que permanecerá exactamente igual, esperando su siguiente presa, es la canción:
Stone cold sober – Del Amitri 23 Noviembre 2009
Posted by Israel Pastor in canciones, música, pop, rock.Tags: Del Amitri, lotería, madrid, navidad, stone cold sober
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“Ya están aquí las colas en las administraciones de loterías de la Puerta del Sol. Nos encaminamos inequívocamente hacia la Navidad”. No, este blog no se va a llenar ni ahora ni dentro de un mes de guirnaldas, espumillones o de un belén rockero. Es solo una constatación del transcurso del tiempo, que es en lo que él pensaba mientras entraba en una conocida franquicia de cafés caros y servidos de tu puño y letra, que empieza y termina por S y que queda cerca de Sevilla.
En esa misma acera, la Historia, ese paso del tiempo que nos han contado, de Madrid y, por extensión durante muchos años, de toda España ha estado presente. Era una zona financiera, en la que, como diría Dylan, estar en la calle “pensando en el Gobierno”, esta vez sin un diplomático ni un gato siamés. En otras calles se piensa en sobrevivir o en pasarlo bien.
Estuvo allí el tiempo suficiente para observar cómo, mientras la nieve va cubriendo las grietas del suelo, un derrochador compra cigarrillos y un billete caducado de la once. Estas calles, que tan bien solía conocer, ya están decoradas ridículamente como un Elvis temporal y con un olor artificial que no les corresponden. Ahora todo es una réplica de lo que solía ser y parece más un lugar en el que vivir que el sitio en el que vives.
Lo sé porque me contó que en esas calles se acordaba de ella, de los lugares en los que se encontraban, los sitios en los que se besaban y que ahora se ha convertido en un lugar vacío, que solo seduce ya a los consumistas. Dice que hay veces en las que vendería su alma (si es que no la poseen otros ya) para simplemente quedarse viéndola fumar. Su ciudad se ha convertido en un lugar en el que ya no suenan canciones de amor. Ya no hay cabinas, los bancos son de diseño y hay que cruzar por el paso de cebra. Aquí, los solteros ya no llaman a sus amigos para tomar algo y cada tres coches hay un taxi. Y es que hay noches en las que los marcianos podrían aterrizar en el aparcamiento y a nadie le importaría.
Tantas veces ha pensado “múdate antes de que esta pequeña ciudad se vuelva y te devore”. Pero, un nuevo manojo de llaves para una ciudad nueva… En ocasiones el remedio es peor que la enfermedad. Puedes ocultar tu procedencia, pero ya se sabe que el antiguo propietario siempre conserva las llaves. A veces, distinguir la verdad de la mentira es como tratar de separar el hielo de la nieve. Así que se toma su tiempo, porque en el fondo todos estamos enamorados del tiempo.
La navidad viene y la ciudad se engalanará como una fulana. La gente comprará lotería sin acordarse de que el año pasado solo le tocó pagar, una vez más… Estos días tan oscuros hacen parecer las noches más luminosas.
(NOTA: Este post está escrito íntegramente desde el tercer párrafo con la traducción y adaptación libre, ni prohibidas ni permitidas, de textos de canciones de Del Amitri como Surface of the moon, Former owner, Nothing ever happens, Move away Jimmy Blue, Stone Cold sober, Medicine).
(foto tomada de la Exposición “Madrileños” del Archivo Fotográfico Madrileños)
