No feelings – Sex Pistols
Publicado por Israel Pastor en música el 26 enero, 2012
El otro día vi La dama de hierro, de P. Lloyd. No me gustó (como ha dicho un critico, solo la actuación de Streep está a la altura del precio de la entrada). Sin embargo, me quedé con una frase que pronuncia Thatcher por boca de Meryl Streep en la que denunciaba que la gente ya no piensa, solo siente. A ella le interesan los pensamientos frente a los sentimientos. Ideas vs. emociones.
No solo no estoy de acuerdo, sino que me parece que salvo que sea un recurso del guión para ilustrar mejor a una mujer fuerte, poner las ideas por encima de los sentimientos… Ambas están en la naturaleza misma del ser humano, y además de manera inseparable. Una persona está igualmente incompleta sin ideas que sin sentimientos. Y ese dialogo conforma el devenir histórico de la humanidad. La ciencia pertenece a las ideas y el arte a las emociones. Solo la política es capaz de unir a ambas, pero aquí no me meto, que salimos escaldados.
Por cierto, acabo de visitar la polémica exposición de Martin Creed. Esos papeles arrugados, esas… Esas sí que son ideas! Ideas tan originales como banales. De las que se refería la dama de hierro, carentes de sentimientos y emociones. La gente pide más I+D, pero lo hace desde una perspectiva puramente económica y de progreso material.
Realmente en los últimos tiempos las emociones no han hecho mucho por reivindicarse. Siempre tan sensibleras, subjetivas y pasajeras. Y en esta época de tecnocracia y ortodoxia quién no prefiere una idea sólida e inmutable a emociones infantiles y relativas. Pero habría que reivindicar la verdadera emoción, una que se sustenta en el profundo sentimiento, irracional pero verdadero.
Y de ello se nutre también la historia del rock: pocas canciones no se basan en el amor, y las que no lo hacen se apoyan en otras manifestaciones que necesitan salir en forma de ritmo y melodía.
Village people – Key West – hay un local doblemente cultural en Florida.
Publicado por Israel Pastor en canciones, música, pop, rock el 29 diciembre, 2011
Hay una cancioncilla de los Village People llamada ‘Key West’ que dice “take a walk down Duval Street, you never know who you’ll meet”. Y eso fue lo que pasó.
Nosotros, los hispanohablantes, deberíamos llamarlo sin sonrojo Cayo Hueso. Por sus calles tropicales pasearon Hemingway (ese hombre ubicuo) o Roosevelt (que no es Obama ni viceversa). Y por sus calles, concretamente en la calle Duval, mezclada entre tanto tienda de comida y ropa, lo último que esperas en encontrar un templo a la cultura contemporánea, al pop-rock a través de las artes plásticas. Eso se califican de “bellas artes del entretenimiento” y con un nombre comercial más que descriptivo: “la cripta de la cultura pop” (www.popculturevault.com).
Lo cierto es que lo que me llamó la atención no fueron tanto las obras allí expuestas, sino el concepto. Una galería de arte dedicada a la cultura popular es un hecho no solo infrecuente, sino por muchos “entendidos” rechazable. Acostumbrados a ver arte contemporáneo en las paredes de grandes ferias, llenas de vanguardias y nuevas tendencias, qué cabida tiene la cultura contemporánea. Supongo que desde Warhol y su lata de sopa Campbells no debería llamarnos la atención que se litografíen grades fotos de grandes artistas. Y sin embargo, lo hace.
De hecho, no conozco ninguna galería de etas características. Su forma de trabajar es sencilla, según me explicó su encargado, Justin Saharyan: se ponen en contacto con el fotógrafo autor de las imágenes de músicos como Beatles, Marley, Lennon, Elvis o Bruce Springsteen y litografían un número de copias, con su licencia y su sello. Lo enmarcan y, en algunos casos, lo hacen con portadas de discos o ediciones especiales de posters. Su precio ronda los 600 $ y también puedes encontrar iconos del cine o del cómic.
Para los mitómanos supone un toque de refinamiento y para los amantes de las artes plásticas es una nueva manifestación contemporánea. Ignoro si sería lo suficientemente digno como para que permitieran su acceso a Estampa o Arco, pero su carácter innegablemente cultural y estético bien lo merecen, a mi juicio. De hecho es un acto doblemente cultural: por los músicos y sus obras que retratan y por la expresión plástica en la que se representan. La música popular (y demás expresiones populares, como el cine o el cómic) son narraciones de la historia. A veces sucias (“sexo, drogas y rock ‘n roll”), a veces como en Pop Culture Vault hermosas.
Reason to believe – Rod Stewart – apuntes de un viaje por los #Cayos, Florida.
Publicado por Israel Pastor en canciones, literatura, música, pop, rock el 17 noviembre, 2011
No voy a descubrir nada si escribo que la radio en España no se parece en nada a la de Estados Unidos. Sólo en términos de oferta y de variedad musicales la comparación es odiosa. Emisoras que se clasifican por estilos (ese country!), sin apenas anuncios, y selecciones amplias de autores conocidos, clásicos, y desconocidos y con RDS que te va diciendo lo que vas escuchando. Mejor cultura musical (perdón por la redundancia) tendríamos sin tanta radiofórmula.
Pienso en esto después de “cantarle” el tema del ius solis vs ius sanguinis y de los tratados de doble nacionalidad al agente de aduanas (aquí no entienden que aun habiendo nacido en Londres sea español). Y, como diría mi amigo y compañero Antonio, la lógica tampoco se aplica al derecho. Después de hacernos con la Ford de 12 plazas y de tomar la Ruta 1 a través de los Cayos del sur de Florida, en solo una hora ya han sonado Bob Seeger, Tom Petty, Billy Joel, Steve Miller y la casi olvidada Reason to believe de Rod Stewart. Es cierto, es su cultura, pero ¿quién puede trazar aún las líneas divisorias sin echar borrones?
En los primeros cayos el que no es hispano de origen, chapurrea el español. La zapatilla de deporte es el calzado nacional y la consabida obesidad la seña de identidad. La cobertura de internet móvil es transcultural. Y, como afirma Franzen, “los votantes estadounidenses están la mar de contentos con su TV por cable, su Xbox y su banda ancha” (Libertad).
Del Amitri, Don Henley, Creedence, siguen sonando. Una sola carretera y puentes que jalonan dos océanos. En The fish house se comen pescados de la zona pasados por la mejor cocina. En muchos restaurantes te preparan tu pesca mientras te tomas una de las cervezas locales, Yuenglings o Blue Moon, por ejemplo, de sabor suave y color tostado, servidas con una rodaja de naranja.
Los pelícanos, gaviotas y águilas tachuelan el cielo levemente brumoso por la humedad de dos mares y una sola tierra. Donde antaño había piratas hoy abundan jubilados de norte América, donde unos antes saqueaban los buques del Rey, ahora otros atraviesan la Ruta 1 con vehículos enormes, Fords, chevrolets, lincolns, GMCs, y todos los japoneses, en proporciones descomunales, eso si ya con motores flexi fuel e híbridos. Motores potentes para speed limit 55 m/h. Paradojas del nuevo mundo en el estado soleado.
Wilco, Pearl Jam, Band of Horses. Ambición y libertad. Dichas así estas palabras suenan bien, pero avaricia y libertinaje evocan lo peor del sueño americano. Aquí triunfar es una seña de identidad que convive con el “todo vale”. Y estos valores trasversales se vienen abrazando en Europa desde hace años y no sé si nos encaminamos hacia una polarización de la sociedad (los que pueden vs los no pueden). El sueño europeo era colectivo. El americano, individualista. Es cuestión de gustos, pero aquí se ve miseria sin atención médica, trabajos precarios y “deudas que ningún hombre honesto puede pagar” (Bruce). Y se ven outlets monstruosos y el marketing está incrustado en el imaginario colectivo, como la nicotina en el fumador, y el evangelismo crece y crece…
Indigo Girls, Steve Earle, Neil Young. En fin, un mundo súperconectado sin cables, pero al tiempo desconectado entre sí, sin costuras visibles. Apago la radio. Silencio.
Art of almost – Wilco – Un milagro musical maduro, crónica de su concierto en Madrid.
Publicado por Israel Pastor en conciertos, música, pop, rock el 2 noviembre, 2011
Hoy por hoy es muy difícil estar a la altura de 70€. Pero sobre un escenario hay varias vías. Una es la de Coldplay, confeti y ritmo de la noche. Otra es la de golpear al público con innovación y riesgo. Pero para esta alternativa hay que tener un repertorio sólido, ser adorado por fans de la buena música alternativa, ser de Chicago y, por supuesto, querer hacer algo nuevo con los ingredientes de toda la vida. En una palabra, hay que ser Wilco. O Radiohead.
El motivo de su presencia en Madrid (entre otras ciudades españolas, cosa que no sé si sabemos agradecer que una de las bandas más importantes del momento haga mini gira especial en España) es la presentación de su último disco, The whole love. Pero para el que no los conozca quizás se podría resumir como un grupo que combina las melodías de siempre con psicodelia y efectos de sonido, todo ello prácticamente sin estribillos. Es decir, un milagro musical maduro, en una época de samplers y radiofórmulas. Además, tiene a la crítica unánimemente rendida.
El sonido del Circo Price acompañó, pero es que estamos ante músicos de otra liga. Tweedy, creativo y líder; Stirratt hace un gran trabajo con el bajo y las voces. Pero qué decir de Nels Cline: ese tío se monta un show él solo, y es uno de los guitarristas con más recursos que he visto en un escenario. Y el resto, también descomunal. Los veo como una PYME, con su organigrama y su papel enfocado a una visión: crear innovando sin olvidar la emoción.
Y por destacar dos momentos del repertorio, me quedo con Impossible Germany (un título muy adecuado en estos tiempos de rescates financieros, que además se completa con “unlikely Japan”, lo que ya es contemporáneo a más no poder) y con Vía Chicago: quién puede cantar sin inmutarse una melodía country mientras atrona la batería y las luces estallan.
En fin, 70 € no es más que dinero y esto no es más que entretenimiento. Pero cuando ambas cosas coinciden en el espacio y en el tiempo y se genera un recuerdo indeleble, uno se mete en la cama más contento.
In the flesh – Roger Waters + Foo Fighters – tocan juntos en el show the Jimmy Fallon (CBS).
Publicado por Israel Pastor en canciones, literatura, música, rock el 28 septiembre, 2011
Cuando le saludé por primera vez me quedé helado. Sus ojos son de un azul profundo que asusta. Y por si fuera poco todos sus grandes temas, sus composiciones, me sacudieron en la memoria. No era miedo, era la más pura admiración por este hombre que no solo era el líder de Pink Floyd sino que es Roger Waters.
La idea de tocar juntos me embriagó.
So you thought you might like to go to the show
También supuso el reto de tocar la canción que habíamos elegido, In the flesh, el tema que abre el clásico, del inconmensurable, la obra magna, el sin par The Wall, permaneciendo en un discreto segundo plano. Los Foos la habíamos tocado muchas veces en nuestros conciertos muchas veces, y nos quedaba especialmente bien unida a This is a call, cantada por Taylor Hawkings.
Me asustaba el mito siendo yo el icono.
To feel the warm thrill of confusion
Pero tengo claro que, aunque yo soy Dave Grohl y ahora tengo millones de fans, debo admitir que quizás no tantos como lady gaga o justin bieber, él ya no tiene nada que demostrar. Con su camiseta negra y su pelo blanco. Su acento inglés y su bajo enorme. Mr. Waters camina como los martillos gigantes de El muro. Con todo esto, los talk shows, la TV,… debe de estar ya “entretenido hasta la muerte” (amused to death). Y no me atreví a eructar en su presencia. Es curioso, Paul McCartney, otro mito viviente, que es íntimo amigo mío, no me intimida. Su música es enorme, quizás la más conocida del planeta, pero no me desborda como la de Waters. Y con Lemmy de Motorhead tampoco me pasa eso. Además, está todo el día pedo.
Así que, subamos al escenario. NO hay que tomarse en serio, YOU´LL JUST HAVE TO CLAW YOUR WAY THROGH THE DISGUISE (solo habrá que desgarrar el disfraz).
Stand – REM – REM anuncia su separación.
Publicado por Israel Pastor en música, pop, rock el 22 septiembre, 2011
La primera canción que escuché – conscientemente – de REM fue “Orange crush” del disco de 1988 Green. Recuerdo que era distinta a lo que yo venía escuchando en aquella época, y aunque me gustó me parecía demasiado oscura y “alternativa”. Luego recuerdo “Stand” (ahora muy ligado al recuerdo de la desternillante serie de Chris Peterson “Get a Life” (búscate la vida). Y recuerdo que al verla tan jovial y popular (salía en la tele en los 90!!) no entendí bien: REM era rock alternativo e innovador o era mainstream???
Posteriormente el descubrimiento total fue, cómo no, con Out of time. Estamos hablando del año 1991. Hace 20 años, nada menos. Cómo no, Losing my religión, su verdadero emblema que sí les catapultó al mainstream o a la popularidad, fue un cebo. Pero ese disco, como el resto de su discografía posterior, contiene joya de la música alternativa.
Así que, a medida que se alejaban de Green y de sus comienzos puede comprender que REM era una banda de rock alternativo que ha dado a la historia del rock grandes canciones que todos reconocemos como parte de nuestras vidas. No en vano la noticia de su separación es portada (amén de trending topic) en todo el mundo (occidental). Every body hurts, man on the moon, the one I love o shiny happy people han decorado la vida de mucha gente durante casi 30 años.
De hecho, estamos ante una de las bandas de rock más influyentes, a la altura con U2, con quienes comparten uno de los mejores repertorios del rock, el bajón creativo de los últimos años, aun así con el respeto y admiración de la crítica, el público y el mundo de la música. Y sobre todo, la voz más personal del Rock junto con Eddie Vedder, y el carisma de su líder, que recientemente había hecho gala de un activismo en materia de derechos humanos, contra Bush y a favor de la homosexualidad.
Sus últimas entregas y la gira de 2008 (con mediano concierto en Madrid el 1 de octubre en las Ventas) no fueron descollantes. Sin embargo, su último disco, Collapse into now, es más que aceptable. Como muestra, esta canción al estilo Losing my religion:
Descanse en paz una de las bandas más creativas de los últimos 30 años.
El juego del rap – Nach – creatividad y adolescencia
Publicado por Israel Pastor en música, pop el 12 septiembre, 2011
Antes del veraneo que empezamos a olvidar, estuve leyendo un rato en la terraza de casa. Era una noche de eclipse de luna, ya de 45 de mayo en Madrid, a sayo quitado. Al otro lado de la enredadera, tres adolescentes en plena “batalla”.
Mi primer impulso fue chistarles para imponer silencio a las once de la noche, pensando en el ocio de los profesores de instituto… Pensé que sus padres estarían repanchigados en el sofá, olvidando por un momento los conflictos adolescentes por los exámenes de junio o por la hora de volver a casa. A cambio, tenía que aguantar yo las primeras embestidas de testosterona en su lugar.
Aparté la atención del mediocre libro que leía y escuché con más atención. Estaban preparando fraseos de rap. Estaban ideando batallas con frases originales. Tenían una base pre-grabada y registraban sus ocurrencias en algún aparato que pitaba cuando lo manipulaban.
Su proceso creativo era más o menos rudimentario: “algo que rime con atraganta..!!. “garganta!” y así acaban con “oye, chaval, llama a tu chica que se atraganta, empiezo a notar su garganataaaaa!”. Otro saltaba con “porque yo rapenado siempre tiro al platoooo…”
Uno de ellos tenía la voz más atiplada. Pero era el más activo, el que encontraba con más agilidad la rima certera. El que ya tenía más graves era el más enérgico. Y el tercero debía de ser el técnico de sonido, porque no rapeaba.
Por un lado, es un entretenimiento creativo, qué duda cabe. Por otro, me resulta un poco agresivo. Pero también tenía crítica social y rechazo a ciertos programas de televisión, su forma de canalizar sus descontentos, que supongo que los tendrán.
El rap o el hip hop nunca me han gustado, pero siempre lo he respetado. Es un estilo musical que me queda muy lejano y no comparto sus códigos estéticos. He encontrado este video de este artista de Alicante, Nach, que es interesante.
En fin, en esas estaba cuando el vecino de arriba les mandó callar desde su balcón. Justo cuando estaba entretenido, va el imprudente de arriba y les regala otra frase de protesta, otro motivo para un nuevo verso. Luego les he visto por la urbanización y me han dado ganas de quedar con ellos para canalizar mis propias protestas en versos y bases pre-grabadas. ¡Iban a flipar!
Caring is creepy – The Shins – música que prepara para el otoño
Publicado por Israel Pastor en literatura, música el 8 septiembre, 2011
Me ha dado un ataque de pensar que el otoño ya está aquí. Y tengo que, como l hormiga, ir haciendo acopio de las músicas que escuchar en la lluvia, en los primeros fríos, en el follaje… por eso definitivamente me voy a meter en sonidos de toda la vida pero que al tiempo son modernos y bastante cool: modest mouse, the shins, band of horses, fleet foxes o bright eyes.
Son todos grupos americanos sin estridencias, con melodías melosas, ideales para mis intenciones de encontrar en la música un refugio privado para cuando el otoño me ponga melancólico y los días sean cortos. Eso sí, poniendo a salvo el necesario esnobismo.
Life is a Highway – Rascal Flatts – Una marchosa para niños.
Publicado por Israel Pastor en canciones, música, pop, rock el 15 julio, 2011
¿Dónde quedan la imaginación y los sentimientos en este momento de la historia en el que las primas de las que todo el mundo habla son de riesgo? ¿Dónde queda la verdad del ser humano cuando los mercados financieros devoran los valores de nuestra convivencia? Bien, creo que tengo una respuesta.
- ¡Mira, Marco, por allí viene Mack, por la autopista!
- ¿Dónde? – se preguntaba él, rastreando por la ventanilla. La mención a Mack le había puesto en alerta extrema.
- ¡Allí, míralo! ¡Cuidado que se que se queda dormido y se le va a caer Rayo McQueen!
Y esboza una sonrisa que me dice que ha comprendido la broma, sobre todo porque en el coche va sonando, de camino a fisioterapia, a todo volumen “Life is a Highway”, canción que él conoce perfectamente porque la ha oído, sin escucharla; decenas de veces.
Mi hijo Marco (3) tiene dos películas favoritas: Spirit y Cars. Y las dos, además de bien hechas (incluso para haberlas visto 20 veces), tienen unas magníficas canciones en su banda sonora. Y no solo para niños. Gracias a ellas he descubierto al músico country Rascall Flatts o reencontrado con Bryan Adams.
Últimamente un buen número de músicos pop-rock se han dedicado a hacer canciones originales para películas infantiles: Phill Collins, Elton John, Bryan Adams (seguro que me olvido de alguno,) distinto de las canciones que ceden para películas de niños. Suelen versar de los valores más primarios en la vida de una persona, expresados de un modo sencillo y directo. Y, realmente, la música pop es precisamente eso: amor, amistad, lealtad, honor, identidad, etc, contados sin metáforas rebuscadas y con rimas simples.
En todo caso, se aprecia un salto considerable entre oír las canciones unidas a imágenes y hacerlo solo por el placer de escucharlas. Un ejemplo: el tema Here I am de la banda sonora de Spirit evoca los primeros años del cimarrón, cuando juega con la nieve o chupa un carámbano de hielo y se le queda pegado a la lengua. Todo eso sucede mientras de fondo suena la parte instrumental del tema. Es el poder evocador de la música, que, como los olores, te sustraen a otro mundo, a la magia del cine.
Y en la imaginación de un niño, música y cine se convierten en dos ingredientes para la fantasía. Ingredientes tan poderosos que sus ojos los dejan escapar cuando busca el camión Mack en lontananza, cuando se aparata ligeramente para que Spirit no le salpique la nieve recién caída o cuando sus lágrimas humedecen sus pupilas porque dos amigos se han de separar prometiéndose que siempre volverán.
Así que, de pronto, la imaginación y los sentimientos vuelven a tener sentido en ese cochino mundo en el que las únicas primas son de riesgo, en el que se tambalean hasta los valores, empezando por los valores bursátiles. En definitiva, la respuesta ha de estar en la mirada de un niño fascinado por sus juegos y sus ensoñaciones.
Cucumbersome – Seven Mary Three – ¿El rock no existe?
Publicado por Israel Pastor en canciones, conciertos, música, pop, rock el 13 julio, 2011
A menudo los no lectores de este blog me trasmiten que tienen la sensación de que escribo sólo para los amantes de la música y casi para especialistas. Dentro de mí me resisto a pensar que tienen razón. Es un blog con música, no sobre música, me digo. Por eso tengo la tentación de amarillear su contenido y hacerlo quizás un poco más sexi para aquellos a los que no les gusta mucho la música. O al menos no como un fin es sí misma.
Estando a este debate, autocensurándome para no escribir de política y políticos, El País publicaba un artículo que atrapó mi atención. Ilustra el fracaso de los programas de música en general y de la retransmisión de conciertos por televisión, en particular. Argumenta que los conciertos retransmitidos son ignorados por las audiencias de unas cadenas en quiebra, así que son desterrados de las parrillas. Y como máximo, un play back para promocionar el CD de un ex triunfito o del mismo de siempre. En suma: la tele musical languidece.
A la gente no le interesa ver tocar a un grupo. Y ni siquiera los videos musicales. Por un lado, para ver a cuatro tíos subidos a un escenario es siempre preferible acudir al recinto y sumarte a una especie de comunión con tu grupo favorito y sus seguidores. Por otro, los videos musicales hechos sin ton ni son (qué adecuada expresión) quedan para las pantallas planas de los garitos de copas, lo que permite distraer la mirada cuando es imposible hablarse por el volumen de la música disco. En suma, se pasa del espectador al consumidor.
Y esto me lleva al otro asunto fundamental: ya no se escucha música, se oyen canciones sueltas, “éxitos”, lo que hace muy difícil un programa televisivo basado en el trabajo de grupos. Por eso programas tan buenos como “No disparen al pianista” al final se cayeran de la parrilla de la mismísima La 2.
Y, con todo, unos días después se publicaba que esta cadena ofrecerá retransmisiones de los festivales veraniegos. Me alegra porque es una de las pocas formas de conocer grupos nuevos cómodamente. Y eficazmente, porque para mucha gente la TV es la única manera de informarse.
Si se consolidara ver festivales en televisión, una industria que en España tiene buen arraigo gracias al clima ideal, se podría romper el círculo vicioso del desconocimiento de la mucha y buena música que se hace aquí y fuera (ejemplos que a mí me gustan mucho recientemente son Band of Horses, Fleet Foxes, 3 Doors Down, Seven Mary Three, por ejemplo) y, en consecuencia, de los pocos discos o música que se venden. Bueno, eso y arreglar el tema de la piratería, pero para lo que también hay experiencias, como creative commons.
Decía al principio que me resistía a dar la razón a mis amigos. Al fin y al cabo escribo de las cosas que le pueden interesar a cualquiera, como un buen espectáculo. Supongo que debo bajar los brazos y admitir que no es así. Supongo que en realidad escribo de lo que me gusta y de lo que me da la gana, a partes iguales.








Han dicho en este blog…